domingo, 21 de abril de 2019

La Ley de Herodes y la 4T


La Ley de Herodes es una película cuyo estreno fue en 1999. Fue muy polémica ya que, en su momento, gobernaba un presidente del Partido Revolucionario Institucional, del cual ésta hacía crítica, y algunos miembros de dicho partido no querían que saliera a la luz.
En ella se cuenta como, a Juan Vargas, encarnado por el actor Damián Alcázar, le hace justicia la Revolución y es reclutado por el Lic. López, interpretado por Pedro Armendáriz Jr., y quien es Secretario de Gobierno, a fin de que el primero sea el alcalde de San Pedro de los Saguaros ya que al ejecutivo anterior lo decapitaron de un machetazo al intentar huir.
La película es una crítica al partido que manejó las riendas del país por casi 80 años, en ese momento, y al nacionalismo revolucionario o mexicanismo que hoy quiere renacer el presidente de la República.
Similitudes con la película, si bien el inicio de la misma es dramático y habla de como cansados de los abusos del alcalde, éste intenta huir y muere decapitado por los pobladores. Sin algo tan drástico que llevó al actual presidente a ocupar el cargo, pero si la desilusión de 80 años de un partido y 12 de otro con la percepción de que no han dado resultados.
Aquí hago notar que, si ha habido resultados desde inicio de los 90’s, pero que no se han plasmado en ciertos aspectos de la vida del mexicano.
Una de las obras importantes de Juan Vargas para traer el progreso a San Pedro de los Saguaros es el de poner la instalación eléctrica con un poste de luz que se termina cayendo y que reflejará lo que serán las obras del Aeropuerto en Santa Lucía, el Tren Maya y la Refinería de Dos Bocas.
Vargas también intenta combatir con la corrupción que genera un prostíbulo en el pueblo, pero termina cayendo en las redes del mismo volviéndose un político y gobernante corrupto al no contar con el apoyo del Secretario de Gobierno, quien solo le da una pistola y la Constitución para aplicar la ley. Viejo dicho del PRI; el que golpea primero, golpea más fuerte.
Durante el transcurso de la trama, Vargas exprime a los habitantes de San Pedro, con excesivos impuestos para cubrir sus excesivos gastos como gobierno. Algo que ya empieza a verse en el actual gobierno con la amenaza de volver a recurrir a la tenencia. Las cuentas no salen.
Otra parte importante de la película es cuando Juan Vargas, embriagado de poder, empieza a cambiar la constitución a modo y, pese al lema maderista revolucionario que todos conocemos de; “Sufragio Efectivo, No Reelección”, cambia la Constitución para un período de 20 años hasta por cuatro veces.
Ante el abuso del poder con una conspiración, pues el Lic. López llega al pueblo huyendo y al ver lo sucedido le atina a decir a Vargas; “Ya ni Porfirio Díaz” – por la reelección, algo que recientemente provocó una serie de videos y memes protagonizados por el ejecutivo a consecuencia de un memorándum fuera de la ley que sacó.
Concluyo lamentando que una película que critica nuestro pasado revolucionario esté siendo una excelente parodia y crítica del actual gobierno, lamentablemente. Es decir, entramos en un período de involución y retroceso social que ya vivimos hace casi un siglo. ¡Es muy triste!

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