“Todo quedó atado y bien atado”, diría el dictador español
Francisco Franco antes de morir y que con ello diera inicio la Transición
Española. Treinta años después, Cuba pierde a su tirano comunista, pero sin las
garantías suficientes que permitan al país isleño una transición democrática y
de que su pueblo goce de más libertades.
Once
meses estuvo España sin poder tener gobierno ya que; como es costumbre de los
ibéricos no se ponen de acuerdo en política, toros y fútbol. Aun así, el país
mediterráneo no dejó de recibir inversión extranjera, generar crecimiento y
reducir el famoso paro. Mientras en Cuba viven del racionamiento y la miseria
sin tener un derecho básico como el acceso a la vivienda.
Realmente
Franco fue un dictador, los mismos generales golpistas lo nombraron General de Tierra, Mar y Aire. Y así él logró unificar a su bando y dictar las
leyes que hoy prevalecen en España. Siendo monárquico, se aprobó por Cortes que,
el heredero a la Jefatura de Estado con título de Rey fuera quien le tocaba,
pese a que el Marqués de Villaverde le mantenía vivo para que cambiara de
opinión.
En
Cuba, más que una Dictadura del
Proletariado, se vive una Tiranía
Hereditaria. Fidel heredó el trono de la presidencia cubana a su hermano
Raúl y no tenemos certeza de que de ahí se mantenga la dinastía castrista en la
isla. La única ventaja que tienen los pobres isleños es la reciente apertura
que se está haciendo pero que se volvió precaria con la llegada de Trump a la
Casa Blanca.
Gracias
a las políticas “socialistas” y “progresistas” del presidente José Luis
Rodríguez Zapatero, España conoció lo que es una crisis económica y lo que
significa el término Prima de Riesgo o
riesgo país. Sus chapuzadas incluso
golpearon a una institución como es la Monarquía, grave error de Juan Carlos de
defender al presidente. Sin embargo, ahí está España con gobernabilidad.
Desde
la llegada del tirano comunista a Cuba, la isla vive en la miseria, la
precariedad, la falta de oportunidades, el racionamiento, el deterior, la
desesperanza, el sueño de salir de ahí. Hoy en día, nada garantiza un cambio
pacífico y democrático dentro de la isla, ni siquiera la intención de su
gobierno de abrirse al exterior.
En sus primeros once años de
dictadura, España vivió realmente una autarquía, es decir producía para su
autoconsumo, y con un verdadero bloqueo. Su turismo nacional, basado en sus
playas y acervo cultural, permitió el crecimiento y desarrollo. Cuba quiso
vivir en autarquía destruyendo su industria y culpando del bloqueo yanqui. Su
turismo, copia del franquismo, reducido a sus playas.
Mientras el país Ibérico empezó
como una economía cerrada y una autarquía, paulatinamente se fue abriendo al
mundo, a la vida democrática y a las libertades. A pesar de que, un ministro
noruego suplicara a sus ciudadanos no visitar España por su dictadura. Cuba
mantuvo por años ese ostracismo y dudo mucho que la franquicia dinástica de los Castro lo quiera erradicar.