Desde
el lanzamiento de las bombas nucleares sobre las ciudades de Hiroshima y
Nagasaki, se ocasionó un severo daño irreversible a la capa de ozono, que nos
protege de los rayos ultravioletas provenientes de nuestro sol. Aunado a la
contaminación de ríos y aire por parte de fábricas y medios de transporte,
nuestra casa, el planeta tierra, sufre de un cambio climático evidente.
Personajes
políticos como Al Gore, han levantado la bandera en la lucha contra el cambio
climático desde que perdió como candidato demócrata contra el primer período de
la presidencia del republicano George W. Bush. Así Gore abandonó la política e
incursionó en la lucha contra el cambio climático.
Sin
embargo, no es nada nuevo, los automóviles eléctricos podían incursionar al
mercado desde los años 70’s, pero afectarían a una economía mundial sumamente
petrolizada en una época donde se padeció varias crisis económicas y políticas;
el quiebre del Bretton Woods, las crisis energéticas y el golpe de Estado de
Chile con el peligro de la nacionalización de la industria del Cobre.
Es por
ello que, a partir de los años 90’s, se buscó lo que se llama economías
sustentables. Energías limpias y no contaminantes. Energías solares, eólicas,
el reciclaje de la basura y fortalecer industrias limpias que protejan medio
ambiente como el Turismo en todas sus variantes.
Un
verdadero estadista se daría cuenta de ello. En España se apostó por el turismo
y eso sacó a ese país del ostracismo y le ayudó para el crecimiento y
desarrollo procurando mejorar el nivel de vida de los ciudadanos. Lo mismo en
Chile.
Voltear
a ver al pasado, en particular con combustibles fósiles contaminantes como el
petróleo o el carbón, no solo es estar ciego ante la realidad que grandes
marcas de automóviles como BMW, GM, Ford, VW, etc. han anunciado que en poco
tiempo solo producirán automóviles eléctricos.
Lo
mismo para los servicios de luz, cuando se puede recurrir a la energía eólica o
solar en vez de apostar a un contaminante como el carbón. Sin embargo, son
otros intereses los que parecen regir al gobierno autodenominado de la cuarta
transformación.
Personas
cercanas al presidente, como el senador Julián Guadiana Tijerilla o el Director
de la Comisión Nacional de Electricidad, Manuel Bartlett Díaz, quieren
apostarle a un retroceso en materia energética, así como le apostaron al
retroceso político. La razón; nadie la sabe. Guadiana tiene minas de carbón.
Esperemos
que el ejecutivo no se deje manipular, y realmente se dé cuenta de la
importancia que son las energías limpias y la necesidad que tiene el planeta de
las mismas.
El
presidente tiene que respetar la agenda ambiental existente y comprometerse a
cuidar el medio ambiente a fin de que los estragos del cambio climático y el
calentamiento global sean más clementes con el planeta tierra, NUESTRA CASA.
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