Poco
queda de esa gran Tenochtitlán, ciudad construida sobre un lago y que
aprovechaba las bondades de éste a fin de tener un excelente sistema de
agricultura que sirvió a San Bartolomé de la Casas a fin de demostrar que los
nativos de estas tierras tenían alma y así evitar que el conquistador español
ejerciera su señorío sobre los mismos como si fueran bestias de carga.
El
crecimiento desmedido y la falta de planeación hicieron de esta ciudad, donde
el detrimento de la calidad de vida de sus habitantes, el aumento en horas de
trayectoria para realizar sus actividades, así como el deterioro en la salud de
los mismo como consecuencia a los altos índices de contaminación son el pan
nuestro de cada día.
Si
bien la Ciudad de México está rodeada de volcanes, de los cuales el Popocatépetl
sigue activo, las políticas públicas empleadas por sus autoridades, en especial
de las que gobiernan desde 1998, no han sido de las más acertadas. La
propaganda política decía; “por el bien
de todos, primero los pobres”, frase lejana a la realidad cuando se
descuidó el transporte público.
Si bien en
los reglamentos de tránsito de la ciudad, se da prioridad al peatón, en la
práctica es otra la realidad. Falta infraestructura, la que hay le da prioridad
al uso de automóvil. El transporte público es deficiente e insuficiente. El
Sistema de Transporte Metro, que fue orgullo de los gobiernos anteriores a
1998, como los trenes al Porfiriato,
hoy en día se cae a pedazos.
Por
definición, los pobres no viajan en automóvil y, quien sabe, si lo hagan en el
transporte público. Las horas conocidas como pico son un verdadero martirio
para cualquier usuario. Sobrecupo donde priva la ley del más fuerte y del más
gandalla por la falta de previsión, planeación e inversión. El riesgo latente
durante la época de lluvias por falta de mantenimiento del mismo.
Lo
anterior sin olvidar la corrupción y el mal manejo en las licitaciones de las
autoridades locales, como es el caso de la Línea 12, o de los segundos pisos
cuyos expedientes han estado cerrados por más de diez años y que actualmente se
pide que se abran y en donde se violó la Ley de Licitaciones y se adjudicó de
forma directa una Obra Pública que requirió endeudamiento.
Los
actuales representantes de Acción Nacional, en la Asamblea Legislativa del GDF,
así como el Constituyente que se origine como consecuencia del nuevo estatuto
de la Ciudad de México, deben ejercer presión con el objetivo de que se cumpla
con la Ley de Transparencia. Se le diga a la Ciudadanía en que se destinan los
recursos y como se hace, empezando por las Licitaciones.
Finalmente, dichos representantes
deben promover iniciativas que mejoren la infraestructura en favor del peatón,
procurar un transporte público de calidad, así como exigir cuentas al Jefe de
Gobierno para que se transparente los recursos recaudados por ese miserable
sistema impuesto y derogar el actual reglamento de tránsito que no contribuye a
la cultura del medio ambiente.