Estamos
a casi 700 años de la fundación de la Gran Tenochtitlán, en 1325. Cuando los
mexicas llegaron de Aztlán buscando una señal que sería el águila devorando una
serpiente sobre un nopal, en lo que era el lago de Texcoco, había ya una serie
de pueblos establecidos en lo que hoy es el Valle de México.
Los
aztecas hicieron alianza con algunos pueblos de estos lares como los del
Señorío de Tlacoapa y los de Texcoco, que sería conocida como la Triple
Alianza, mientras que declararía la guerra a los tepanecas del Señorío de
Azcapotzalco convirtiendo a éste en un mercado de esclavos.
Llegaría
el siglo XV y con éste una terrible hambruna. Ante la adversidad, los tenochcas
tuvieron que contrarrestar la situación con dos ideas; una realmente fue un
arte de ingeniería de la época que fueron las chinampas, que en su inicio
permitió una autarquía, no solo del Imperio, sino también por familia y
posteriormente un excedente que les permitió comerciar con otros pueblos.
La
segunda fue recurrir a la guerra a otros pueblos con el objeto de ofrecer a los
vencidos a los dioses en sacrificio a fin de tener su favor y mejores cosechas,
y obviamente al canibalismo. En los pueblos antiguos existía la creencia de que
la sangre del enemigo te daba su poder.
Fue
así, que empezó la expansión del poderoso y temido imperio azteca gracias al
comercio y la guerra, los dos de la mano ya que el primero les permitía
mantener una red de comerciantes y espías que avisaban al Rey Tlatoani que
pueblos eran amigos y cuales enemigos. Mientras esto sucedía entre 1401 y 1500,
Europa veía caer a Constantinopla ante el poder turco.
España,
por su parte, estaba por concluir 8 siglos de dominación árabe con una guerra
civil que llevaría al trono de Castilla y León a la Reina Isabel, conocida como
la Católica. Una vez llegado al poder, una de las acciones que emprendió fue
separar al clero entre Alto, que era la nobleza, con el Bajo que era para gente
con vocación o que escapaban de la pobreza. Así separaba la corrupción
clerical.
Esto
fue fundamental en el descubrimiento de América, en el año de 1492 en cuyos
inicios se consumaría la expulsión mozárabe de la península ibérica de forma
definitiva. Siete meses sería la diferencia entre la conquista del último
reducto árabe en Granada y que Colón partiera del puerto de Palos en busca de
una ruta a las famosas Indias Orientales.
Una vez
descubierta América, se procedió a explorar los nuevos territorios y
conquistarlos no sin antes la Reina pusiera un su testamento que se protegiera
a los nativos de estos lares y se respetara sus derechos fundamentales como el
de la vida, la libertad y la propiedad por ser súbditos de su Corona.
La misión de
la Corona era expandir la fé cristiana en estos reinos. Entre estos aventureros
tuvimos a los primeros expedicionarios que llegaron al actual territorio
mexicano; Francisco Hernández de Córdoba, Juan de Grijalva (cuyo apellido lleva
hoy el nombre del Río Tabasco) y Hernán Cortés.
Éste último había estudiado leyes en la
Universidad de Salamanca e intentado ingresar a los famosos tercios españoles de Gonzalo Fernández
de Córdoba, conocido como el Gran Capitán.
Pedro de
Alvarado, conocido como Tonatiuh por
ser tan rubio como el sol y que, acompañaba a Cortés en la expedición, recibió
como regalo como esclava a Doña Malinalli, nativa indígena de estos lares pero
que no era mexica. Ella fue pieza fundamental para Cortés, junto con Jerónimo
de Aguilar quien conocía la lengua maya ya que había quedado prisionero por los
mayas en Yucatán.
Esta dupla
fue fundamental para Cortés, la Malintzin traducía del náhuatl al maya, además
de proporcionar lo que conocía de las costumbres de estos pueblos al capitán
extremeño y Aguilar quien traducía del maya al castellano.
Fue así como
Cortes se informó de los pueblos nativos y supo que había uno que ejercía su
dominio sobre todos los demás, este Imperio era el Azteca. Por ende, muchos de
estos pueblos, como los tlaxcaltecas, no estaban contentos con el dominio que
tenían los mexicas sobre los otros pueblos.
Algo que
espantó a los españoles fue la terrible torre azteca conocida como Tzompantli,
donde se sacrificaba no solo a guerreros de otros pueblos, también mujeres y
niños mientras que en Europa ya habían dejado atrás los sacrificios del circo
romano más de un milenio atrás. Los pueblos vikingos serían los últimos en
haber efectuado como ritos sacrificios humanos entre los siglos VIII y XI.
Cortés venía
acompañado por 500 hombres, muchos aventureros sin preparación y con la
ambición, que tiene cualquier hombre, de prosperar por los servicios prestados
a la corona. En este caso era recibiendo tierras con un ya muerto régimen
feudal en Europa conocido como la Encomienda. 500 hombres con el apoyo de los
pueblos nativos consiguieron la caída mexica en 1521.
Por lo mismo,
el sistema de la Encomienda, no fue un sistema totalmente bueno, se prestó a la
explotación de los indígenas en las Antillas y como consecuencia la disminución
de su población en esos territorios. Uno de estos encomenderos fue un tal Fray Bartolomé
de las Casas quien se encargaría, una vez de su conversión, a propagar la Leyenda Negra y a conseguir las Leyes de Indias.
Cortés tenía
muy presente eso, por ello, y bajo la presión de su tripulación, acepta imponer
el sistema de encomienda, pero para contrarrestar el posible abuso de los
conquistadores españoles, entró con el Clero Bajo que era menos corrupto que el
Alto. Estas órdenes religiosas tenían tres tareas fundamentales; la primera
evangelizar estas tierras cosa que hicieron sustituyendo símbolos, educar a los
indígenas para su auto sustento y protegerlo del abuso.
En ese ya
siglo XVI, estas órdenes cumplieron con su labor. Así los españoles trajeron
ganado mayor, desconocido acá y ganado menor, el primero permitiría proveerse
de leche y carne además de proporcionar transporte, el segundo para la
industria textil principalmente. Se trajeron técnicas desconocidas aquí de
construcción y arquitectura reflejo en nuestras hermosas catedrales.
Otras artes
que llegaron con innovaciones tecnológicas o un enriquecimiento cultural como
la poesía, la literatura, la pintura, la escultura y demás llegaron gracias a
los españoles cuyo clero difundió, no solo la fé cristiana, si no además con el
idioma castellano. Se fundaron las primeras universidades y se trajo la
imprenta.
Como
herederos del Imperio Romano que conquistó la península Ibérica por casi 5
siglos, los españoles trajeron el derecho romano, la filosofía y las humanidades.
Esas aportaciones fueron hechas en este choque de dos culturas que floreció
durante 3 siglos con el comercio que efectuaba España con sus colonias de
América y Asia, como Filipinas que formó parte de la Nueva España.
Los
españoles, además, respetaron los usos y costumbres de sus pueblos aliados y
estaba prohibida la esclavitud además de que a un indígena no se le podía
juzgar por hereje, a diferencia de Europa. Por ende, el Tribunal del Santo
Oficio no tuvo un trabajo como si sucedía en el Viejo Continente. Desde luego
hubo abusos, como siempre, pero también hubo castigo y justicia.
Uno de estos
casos fue el de Nuño de Guzmán, fundador de Guadalajara, quien mató al cacique
purépecha y que fue juzgado por la Real Audiencia y deportado a España. Es decir,
también hubo justicia ante el abuso. Pero no solo los españoles aportaron en
este choque cultural, aquí también aportamos con la agricultura, un ejemplo el
sistema de Chinampas.
Los primeros
derechos humanos se pueden ver reflejados en esas Leyes de Indias emanadas bajo
la discusión de si el indígena tenía alma o no y que de las Casas demostró al
mostrar el increíble sistema de ingeniería que eran las chinampas. El imperio
inca aportó la papa que terminó con las hambrunas europeas, famoso tubérculo que
se consume desde Irlanda hasta Polonia.
La papa
sustituyó al pan de trigo mediterráneo, como principal alimento español. El
guajolote o pavo, el tabaco, el chile, el maíz y otros productos fue la
aportación americana a Europa. Hablar del saqueo español de metales preciosos
fue otra falacia, había un comercio que partía de Acapulco y Huatulco a
Filipinas y de Veracruz a España.
Así floreció
en los dos siglos siguientes una aristocracia, no solo europea, también criolla
y hasta mestiza. Ya que el español si llegó a tener un mestizaje con los
nativos de estas tierras. Así el padre de todos ellos fue Gonzalo Guerrero
casado con una princesa maya y que se negó a combatir con Cortés.
Es por ello
que, EXIGIR UNA DISCULPA A ESPAÑA POR LOS ABUSOS QUE HUBO DURANTE LA CONQUISTA
Y LA ETAPA COLONIAL, NOS MUESTRA UN TOTAL DESCONOCIMIENTO DE LA HISTORIA. Sin
contar que España ya lo ha hecho en tres ocasiones; 1836 con el Tratado Santa
María-Calatrava, 1910 y la más reciente por el Rey Juan Carlos I en 1990.
Se debe de apreciar, ese
enriquecimiento cultural que España tuvo con sus colonias de ultramar donde no
solo difundió la fé cristiana, el idioma, tuvo aportaciones en otras ramas
técnicas, humanistas y hasta sociales como el acervo turístico que tenemos en
edificios coloniales y catedrales. Eso es lo que se le debe a España y no solo
los abusos llevados por unos cuantos