lunes, 12 de septiembre de 2016

Los derechos humanos y algunas frivolidades



Una de las aportaciones del Imperio Romano al mundo moderno occidental fue precisamente el Derecho Romano. Fue con Julio César Agrícola, entre otros, que se mantuvo la tradición en esta materia en Inglaterra y sus colonias. No entenderíamos a Mahatma Gandhi, si no hubiera estudiado en Londres. Derrotó al Imperio Británico con sus propias reglas, los derechos civiles.
No fue la excepción en Iberoamérica. En México, por ejemplo, existieron, primero vía testamento de la Reina Isabel la Católica, su deseo póstumo en la defensa de los nativos de estas tierras. No olvidemos tampoco las famosas Leyes de Indias, emitidas en época del Emperador Carlos V y derivadas del expreso deseo de su abuela. Sin olvidar el papel del bajo clero en hacerlas cumplir.
A raíz de la Revolución Francesa y con la Revolución Industrial, se alcanzaron otros derechos, como el de los trabajadores. Si bien se reconoce su importancia, el autor no está en contra de ellos, se puede decir que han traído externalidades, ya que han incrementado el costo de contratación, empleo y despido del empleo. Empero se reconoce y se acepta su importancia como algo positivo.
Sin embargo, como sociedad, incurrimos en un grave error por ignorancia o poca educación cívica. Existe un principio legal que dice que, “A cada derecho le corresponde una obligación”. Por ejemplo, cualquier ciudadano tiene el derecho de votar pero también es su obligación acudir a votar. Lamentablemente, la gente demanda sus derechos pero no quieren cumplir con sus obligaciones.
Claro ejemplo es el de los conductores de cualquier vehículo; sea un automóvil, una motocicleta o hasta una bicicleta; tienen el derecho a su uso, sin embargo deben respetar su reglamento, sus señalizaciones, las zonas peatonales y las direcciones de las calles. Esto no exime a otros grupos como la comunidad lésbico-gay y otros de sus sectores aliados.
Éstos tienen el derecho a manifestarse en su famoso día del “orgullo gay” haciendo todo tipo de exhibicionismo y desmanes que podrían estar por demás. Sin embargo, al momento de que otros grupos exigen de forma pacífica sus derechos relacionados a la educación de sus hijos, los derechos de los niños a tener un padre o una madre, se muestran intolerantes e irrespetuosos.
Adjetivos como “homofóbico”, “intolerante”, “reaccionario”, “fascista”, vienen dentro de sus argumentos al atacar y ofender a las personas que pelean por sus legítimos derechos a fin de que ellos y sus hijos tengan un mejor nivel de vida, vivan en una sociedad mejor donde la mentira, la manipulación y el maniqueísmo sean abatidos por el bien común.

Nadie se opone a las sociedades de convivencia de la comunidad lésbico-gay y sus demás aliados, tampoco a que tengan su día del “orgullo gay” aunque ayudaría a que se obligaran a evitar ciertos exhibicionismos y desmanes que más que orgullo provocan pena ajena en los demás. Pero también deben de respetar, entender y ser tolerantes con los derechos que exigen los demás.

La agenda del bohemian club



El Bohemian Club es un club privado exclusivo para caballeros, que se consideran intelectuales, fue fundado en 1872 y su sede se encuentra en la Ciudad de San Francisco California. De ahí se deriva en México una cofradía conocida como la de la mano caída y de la que, el periodista Rafael Loret de Mola, nos platica como llegó a los Pinos desde la época de Miguel de la Madrid Hurtado.



En el ámbito internacional, dicho grupo está imponiendo su agenda contra los valores tradicionales con los que cuentan muchos países, incluyendo países que pertenecieron a la cortina de hierro como Lituania o la misma Rusia. Pese al gran capital que han invertido para imponer, de una forma tiránica, dicha agenda, las sociedades civiles se han movilizado como nunca para echarla abajo.



México no ha sido la excepción y, lo acabamos de ver el pasado sábado 10 de septiembre. Y hay que aclararlo, no fue un movimiento exclusivamente católico cuando en Chiapas solo el 53% de su población profesa dicho credo, ha incluido a iglesias evangélicas y padres de familia conscientes y preocupados por el adoctrinamiento de sus hijos y la manipulación mediática.



En el fondo, la agenda de la cofradía, va más allá de legalizar el aborto o el matrimonio entre homosexuales, así como la adopción de los niños por parte de las parejas pertenecientes a esta minoría. En materia educativa quiere adoctrinarse a los niños desde temprana edad sobre sexualidad, el seguir sus impulsos y perder todo decoro ante la sociedad sin respetar las formas.



Bajo este concepto, quieren hacer ver a los infantes como que las familias de heterosexuales tienen problemas y que la solución radica en el matrimonio gay. Si es verdad que muchas familias heterosexuales son disfuncionales y en los casos extremos se cuenta con apoyos institucionales gubernamentales o particulares; no hay nada más disfuncional que tener dos padres o dos madres.



No sabemos los intereses que hayan motivado al Jefe del Ejecutivo a fin de sacar esta nefasta iniciativa que, además crearía vacíos y promovería la inseguridad. Alguien puede decir que ya no es hombre y cambiarse de nombre y sexo al fin de evitar la Ley. Esperemos que no haya sido por apoyos económicos que van con nuestra soberanía. Lo cierto es que le costó a su partido perder en 7 estados.



Y no fue un movimiento de odio ni homofóbico contra la comunidad gay y otros grupos aliados a la misma y, que no recuerdo todos sus nombres completos. Al contrario, fue una concentración que buscó que se respetaran los derechos de sus familias a ejercer la educación sobre sus hijos. La comunidad lésbico-gay no se ve afectada ya que cuenta con las sociedades de convivencia.




En materia de adopción, tema delicado, hay que recordar que algunos miembros de dicha comunidad se han visto involucrados en escándalos de abuso y pederastia sobre los niños que han adoptado. Eso sin contar los traumas psicológicos derivados de que el niño no entiende porque tiene dos padres o dos madres y el bullying consecuente por otros niños que tampoco lo entienden.