sábado, 26 de mayo de 2018

El sistema presidencialista de AMLO


A finales de los años 20’s del siglo pasado, se funda el Partido Nacional Revolucionario por Plutarco Elías Calles quien, además, instauraría el famoso Maximato con su llegada al poder. Este período que abarca de 1924 a 1934, con el inicio del gobierno del General Lázaro Cárdenas del Río, se caracterizó por el poder y la dependencia al “Turco”. Los presidentes fueron puestos por él.



Es ahí cuando nace lo que se conocería como el famoso sistema “presidencialista”. El presidente era como un faraón, amo y señor de México hasta que terminaba su sexenio. De ahí vendría la famosa frase de Mario Vargas Llosa de la “dictadura perfecta” que acuñaría en los años 90’s del siglo pasado y en clara referencia al sistema de gobierno que prevalecía en México.



Durante esos 70 años de régimen, el PRN sufriría dos refundaciones hasta quedar como el famoso Partido Revolucionario Institucional o PRI que conocemos hoy en día. En el sistema presidencialista la voluntad era la del Ejecutivo de la República. Famosa era la respuesta de “¿Qué hora o clima desea?” a la pregunta del presidente con relación a estos temas.



En ese régimen, no se respetaba la soberanía de los estados. El Presidente de la República podía quitar o poner Gobernadores. Basta recordar la renuncia de Mario Ramón Beteta en 1989 tras las elecciones del año anterior. Los informes presidenciales duraban todo un día, el cual era de asueto. La egolatría del presidente culminaba ese día con un congreso volcado en aplausos.



El primero de septiembre era conocido como “El día del Presidente”. Todo ello terminó con la alternancia en el poder. Si bien desde el gobierno del priísta Ernesto Zedillo Ponce de León se había acortado el informe, el cual ya no era día de asueto, el sistema presidencialista fue sepultado el 1° de Julio de 2000 con la llegada de Vicente Fox Quesada a la presidencia de la República.



Este autoritario régimen corre el riego de regresar según la propuesta del candidato del Frente “Juntos hagamos Historia”; Andrés Manuel López Obrador. Él mismo lo expresó así ya que esa es su propuesta en materia de Seguridad Pública. Una propuesta bastante ocurrente, ya que menciona que de llegar al poder y como venimos de un régimen presidencialista el crimen se acabará.



No es de extrañar que el macuspano lo proponga, hay que recordar cuales fueron sus orígenes, su desarrollo y de donde viene a fin de saber la razón de propuesta tan absurda. Las generaciones de los “milenials” y de los “Z” no nacieron ni crecieron bajo ese totalitario régimen. En el mismo, lo único que importaba, no era el interés ciudadano, más bien la megalomanía del presidente.




La llegada del tabasqueño, tal y como él y sus seguidores, entre ellos Paco Ignacio Taibo II, proponen, significaría un gran retroceso en nuestra, aún, recién y frágil democracia. Con ellos, no solo corre un gran riesgo la institucionalidad de nuestro país y su equilibrio de poderes, también la seguridad pública, recordemos que está mandando criminales al senado. Eso es lo que está en juego.

viernes, 18 de mayo de 2018

Julio César y la demagogia y el populismo de López


Cuando era pequeño leía en el Nuevo Tesoro de la Juventud y otros libros las “grandes” hazañas del conquistador romano Julio César. Uno decía, ¡Guau, qué personaje! Sin serlo, había quien te lo consideraba el primer emperador de la Ciudad ubicada en el río Tíber. Lamentaba su asesinato y detestaba a Bruto, su traidor hijo adoptivo. Siempre grave su frase; et tu quoque fili, mi.
Ya adolescente, se me ocurrió leer la Tragedia de Julio César de Sir William Shakespeare. ¡Oh mi sorpresa con la reflexión final del bardo inglés! ¿Fue Bruto realmente un traidor? Con su padre adoptivo queda claro que sí. Sin embargo, si consideras que Bruto se unió a los conspiradores ya que Julio César quería convertirse en Dictador Vitalicio e Imperator, pues el enfoque fue diferente.

Me adentré un poco más con la vida de este personaje histórico. Nadie duda de sus dotes políticas y militares que solo fueron superadas por su otro hijo adoptivo Octavia, posteriormente llamado Augusto. La realidad es que César, llamado así como mote a su calvicie, solía generar el problema y así erigirse como salvador de Roma. Es decir, a Julio le convenía que la República no marchara bien.
A eso se le añade que, con la Conquista de las Galias, Julio César repartió entre el pueblo romano el botín que trajo del otro lado de los Alpes. Como trofeo, también mantuvo encarcelado a Vercingétorix y, cuando así le convino, lo humilló públicamente y concluir con su ejecución. No es de extrañar, por lo anterior, que César fuera querido por su pueblo, cosa que aprovechó Augusto para el Imperio.
Desde el punto de vista de Julio César, ÉL ERA ROMA Y ROMA ERA ÉL. No es de extrañar, mediante el populismo y la demagogia, como antítesis de la democracia griega, él había satisfizo su ambición de poder. Pero quería más, no le era suficiente. Más de dos siglos y un milenio pasamos, y no estamos muy lejos de otro Julio César. Desde luego no un patricio, pero si vulgar y ambicioso.
Y ese es el problema de las elecciones que tendremos en México este año. Caracterizado por un populismo y rapante que ha asolado a la pobre América Latina y cuya máxima expresión se encuentra en Cuba, Venezuela y los países que conforman el Foro de San Paolo. Unas elecciones que lamentablemente y, pese a tener tres buenos perfiles, no dejan de traer su dote de miedo.
Este candidato, quien representa un nacionalismo añejo, medieval y oscurantista aunado son su populismo simplón al viejo estilo priísta y una demagogia llena de incoherencias, podría ser el triunfador de unas elecciones que, pese a las encuestas, todavía no tiene nada escrito. A eso sumémosle el nivel de educación y cultura que posee la gente que le sigue pone en riesgo nuestra democracia.

Para este candidato, ultra radical de izquierda pero que tiene alianzas de lo más pragmáticas e incoherentes como un partido evangélico como es el de Encuentro Social, PES, o en su nómina al tan odiado “PRIAN” que según él combatió durante décadas, nos muestra su verdadero rostro ambicioso, poco demócrata, antirrepublicano y a la vez tiránico a fin de saciar su ambición de poder.
Ya Chávez quien es él.

martes, 1 de mayo de 2018

Cuando López llegó a pie a los Estados Unidos


Figura polémica y contradictoria del México del siglo XIX es el General Antonio López de Santa Anna. Digno de un análisis psiquiátrico, quien se hiciera tratar como su Alteza Serenísima, gozaba de una personalidad megalómana, ególatra, convenenciera, arribista y oportunista; sin embargo, es muy difícil cuestionar sus dotes como soldado o general.

Prueba de ello es que, el general xalapeño llevó a pie un ejército desde la Ciudad de México hasta Texas. Es en la misión del Álamo donde el veracruzano, quien era visto por los norteamericanos como el Napoleón de América, alcanzó el clímax de su epopeya, al derrotar a los independentistas texanos, destaca la muerte del héroe popular norteamericano Davy Crockett, a según de la versión.

Casi dos siglos después, otro López, también digno de otro análisis psiquiátrico ya que comparte con el anterior una personalidad ególatra, arribista, oportunista y una megalomanía casi pontificia al creerse como el único portador de autoridad moral a fin de señalar a sus adversarios como la “mafia del poder” así como de perdonarlos y purificarlos siempre y cuando se integren a su movimiento.

Este López, de origen tabasqueño, obcecado por el poder, necio en ahuyentar la inversión extranjera al echar para atrás un aeropuerto que ya lleva más de la mitad de su construcción en el municipio mexiquense de Texcoco; también, según sus palabras en una reunión con la American Chamber (AMCHAM), planea llegar a la sede de la ONU, en los Estados Unidos, a pie si es necesario.

Eso, o el oriundo de Macuspana, ya tiene el pretexto perfecto en caso de que se le hiciera tarde para acudir a una reunión de dignatarios en la Ciudad de Nueva York. “Pues no llegué”, su respuesta chusca ante la pregunta de su interlocutora de como un “digno” representante de todos los mexicanos no arribaría en tiempo y forma a una reunión de las Naciones Unidas.

Lo delicado del asunto, es que el señor López Obrador pensó que la concurrencia presente en la AMCHAM, se río jocosamente de su chiste, tanto así que repitió el chiste sintiéndose todo un cómico de Centro Nocturno. Pena ajena para los que vimos dicha presentación, ya que las risas que arrancó del público fueron más de burla que por hilaridad por algo jocoso.

Una semana después, el testarudo candidato de su partido reviró a uno de los hombres más ricos del mundo; “que, si tanto quería el aeropuerto, pues que lo construyera con su propio dinero”. Añadiré el desastre que fue en el pasado debate de los 5 candidatos que aparecerán en la boleta presidencial, donde lució desaliñado, desordenado en papeles, mal preparado y hasta adormilado.

El candidato de MORENA podrá ir punteando las encuestas y sentirse, además, como caballo de hacienda. Empero, cava su propia tumba presidencial con todos estos detalles que el electorado tomará en cuenta el día de la encuesta más importante; LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL. Como dije en un artículo anterior, alguien que tiende al autosabotaje no puede ser más que un troyano del sistema.