Cualquier
Estado puede tener diversos gastos que cubrir en beneficio de la población como
servicios, seguridad, etc. Estos gastos van desde la nómina, que en cualquier
empresa puede ser mayor del 60% a otros gastos como administrativos u
operativos.
Es por
ello que cualquier Estado moderno, pues tiene gastos y por ende obligaciones
que cubrir, pero ¿Cómo cubre un Estado dichos gastos? Hay cuatro formas, las
dos más sanas son los impuestos y la inversión, luego viene la deuda que es
como el alcohol ya que el abuso perjudica la salud y le precede la cruda
realidad. La última, el impuesto más injusto; EL INFLACIONARIO.
Es en
este rubro de los ingresos que las cosas se ponen interesantes, por así
decirlo, en el gobierno de la Cuarta Transformación. Por un lado, se quiere
invertir mucho, a mí parecer más bien serán gastos como el tren maya o la
refinería de dos bocas, ambos nacerán muertos y serán una gran carga.
En
materia fiscal, hubo una reforma en el sexenio anterior, y se mantendrá igual,
o eso parece. Lo cierto, es que no salen las cuentas de lo que se debe de
cubrir. Habrá que ver los resultados en materia de recaudación fiscal, pero no
serán halagadores.
Por un
lado, como presidente electo, dijo que no se cobrarían impuestos en los
primeros 6 meses. Después se habló de suprimir a los inspectores fiscales y
finalmente se corrió del SAT a personal técnico altamente capacitado. Ya no
comento nada de que se paralizara la economía en el mes de enero por el supuesto
combate del combustible.
Lo
cierto es que no creo que se registre una optimista recaudación fiscal en un
país donde es deporte nacional evadir el ISR y donde hay corrupción.
Si
había corrupción en falsificación de facturas o duplicidad con personas altamente
calificadas trabajando por el Sistema de Administración Tributaria o SAT, no
creo que las personas con grados de escolaridad básica se solucione el
problema.
Ante
esto, el subsecretario de Hacienda y Crédito, Arturo Herrera Gutiérrez, ya dijo
que no hay recursos del gobierno para la Refinería de Dos Bocas en Tabasco. Al
día siguiente fue contradicho por un presidente que no sabe de economía ni
mucho menos de matemáticas.
Recientemente,
el mismo subsecretario comentó que se tendría que revivir a la tenencia como un
buen impuesto a fin de que el Estado se haga de recursos. Declaración que causó
revuelo y fue desmentida por el mismo presidente en una de sus famosas
conferencias mañaneras.
Lo
cierto es que los números no dan para la 4T y sus proyectos, a eso sumemos la
desconfianza para invertir que tiene el país como consecuencia a la cancelación
de un aeropuerto que ya llevaba el 30% de obra realizada y que será sustituido
por otros tres con los costos que requiera. No se ve un panorama muy alentador.
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