domingo, 27 de enero de 2019

Venezuela y la Doctrina Estrada


Genaro Estrada fue un diplomático que nació en Sinaloa y a quien se le debe el ideal central de la política exterior mexicana aplicada desde 1930 y que es mejor conocida como la “Doctrina Estrada”.
La doctrina que se origina bajo la experiencia que tuvo México durante su revolución a inicios del siglo pasado y se manifiesta en contra de que México decida si un gobierno extranjero es legítimo o ilegítimo, especialmente si viene de movimientos revolucionarios.
En mi forma personal de ver, dicha doctrina obedecía a que por un lado no queríamos quedar mal con nuestro vecino del norte, en sus decisiones en otros países, pero tampoco queríamos que se nos viera que éramos su satélite o un aliado seguro, por así decirlo.
Precisamente, es en la Guerra Civil española, donde el General Lázaro Cárdenas interviene en la ayuda a los Republicanos Españoles. Al respecto, López Mateos se pronunciaría en Francia de esta manera; “Con España todo mientras que con Franco nada”. México presionó fuerte para que la España franquista no ingresara a la ONU.
Con la anexión de Austria, por parte de la Alemania Nazi, el gobierno mexicano hizo una firme protesta, pese a que la gran mayoría de la población austríaca estuvo de acuerdo. Recordemos que Adolf Hitler era austríaco.
México y, su partido en el poder, serían fundamentales apoyando a Fidel Castro en su revolución. Tanto él como el Che Guevara estuvieron en México antes de partir para Cuba.
Con el golpe de estado, el 11 de septiembre de 1973 contra Salvador Allende, por parte del General Augusto Pinochet Ugarte, el gobierno mexicano también hizo su protesta y ayudó a los refugiados chilenos que llegaron a nuestro país.
Lo mismo podemos hablar de la dictadura de Somoza en Nicaragua y el apoyo revolucionario que nuestro país brindó. El actual dictador, Daniel Ortega, estuvo en México en aquel entonces.
Como puede verse, la Doctrina Estrada ha sido utilizada por los Gobierno revolucionarios mexicanos a modo y, según su conveniencia. Por un lado, para quedar bien cuando les conviene como es el actual caso con la República Bolivariana de Venezuela donde claman por la “no intervención de los pueblos”.
Con los gobiernos de la transición, dicha doctrina había sido desplazada y México se había vuelto un actor importante en la política internacional. Hoy en día, el actual gobierno se vuelve en cómplice por mantener su silencio ante la crisis humanitaria que vive el pueblo venezolano.
México no debe de olvidar que, en 1948 firmó la Carta de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas. Tampoco debe olvidar su apoyo ante las injusticias cometidas por otros regímenes, dictaduras o tiranías. El interés nacional debe estar muy por encima del ideológico o los compromisos que se puedan tener.
Por ende, la Doctrina Estrada no debe ser utilizada como un pretexto para no condenar un infame régimen. México debe de mostrar un compromiso con los derechos humanos y no con quien los está violando constantemente.

domingo, 20 de enero de 2019

PEMEX: Estrategia fallida


La actual administración, está mostrando la cara del retroceso en muchas de las políticas públicas que están aplicando.

La primero radica en la agenda internacional que busca abandonar paulatinamente a los hidrocarburos como medio de energía por sus altos contaminantes y el cambio climático a nivel mundial que han ocasionado. Se les ha dicho que es una estrategia equivocada.

El segundo radica en la aplicación de recortes a diestra y siniestra sin un análisis previo y racional. Esto resultó en la cancelación de importación de gasolina de los meses de noviembre y diciembre del año pasado, lo cual tuvo efecto en el desabasto que se vivió al finalizar la pasada temporada de fiestas decembrinas. Largas colas de automóviles que buscaban ansiosamente abastecerse en las gasolinerías carente de combustible.

El tercer punto, dejar buques que transportan gasolina importada varados en los puertos y que representan un fuerte gasto al erario mexicano por día en espera.

Como cuarto punto tenemos que, al error antes señalado, darle un tinte político de nacionalismo añejo y “patriotero” fingiendo una supuesta lucha contra el robo de combustible conocido como huachicol y que algunos sectores de la población compraron esa idea.

Como quinto punto, señalo el no crear un plan de contingencia para el desabasto de la población en materia de combustible.

En un sexto punto, acusar a ciertos sectores del supuesto robo de combustible sin ninguna muestra o con alguna acusación formal que tuvieran como resultado denuncias en alguna institución de justicia del país. Pura especulación nada más.

El séptimo punto consistió en afectar solamente a los estados gobernado por la oposición o no afectar estados donde se llevarían a cabo comicios extraordinarios derivado de la tragedia que sufrió su gobernadora a lado de su esposo el pasado 24 de diciembre en un “accidente” aéreo, me refiero al caso concreto de Puebla.

En un octavo y peor punto, acusando a la población del acaparamiento de combustible derivado del pánico que provocó la supuesta “prensa fifí” mientras que la flotilla de las instituciones del gobierno de la Ciudad de México llevaban tinacos de la marca Rotoplas a cargar combustible pese a la instrucción del ejecutivo del mismo partido de no realizar compras de pánico del mismo.

La gravedad de este último punto impactará en el noveno que he de citar, ya que seguramente esos tinacos serán reciclados y entregados a la ciudadanía como una despensa que busque comprar su voto para el partido que gobierna.

Y es que en el noveno punto trataré del robo de combustible que hacen ciertas comunidades de algunos municipios y que concluyó con la triste historia de la explosión de un ducto el pasado viernes en Tlalhuellipan Hidalgo y que resultó en casi un centenar de muertos además de heridos por quemaduras, así como el envenenamiento por las emisiones tóxicas del combustible.

Finalizo este punto aunado al décimo donde no se giraron órdenes al honorable ejército mexicano con el propósito de que evitara y protegiera a los participantes de la tragedia que ocurriría en Hidalgo.


Como conclusión, mal empieza este gobierno que tuvo el respaldo de 30 millones de votos pero que en casi dos meses de gobierno ya tuvo a una gobernadora y un senador, así como un empresario muertos, generó desabasto de gasolina y paralizó la economía y que tiene ahora en su conciencia cerca de un centenar de muertos en el estado de Hidalgo por su negligencia en el actuar.