lunes, 25 de febrero de 2019

El talón de Aquiles


Cuenta la mitología griega, que para volver inmortal al semidiós Aquiles se tenía que sumergir en el río Estigia, y así fue, sin embargo, al niño no se le sumergió completo debido a que fue agarrado por sus talones.
De ahí viene la célebre frase de que, cuando alguien es casi perfecto, pero tiene alguna debilidad; “Esa persona tiene su talón de Aquiles”.
Desde luego, el presente gobierno llegó con un potente bono de confianza en los comicios celebrados el año pasado. No solo se hizo de la presidencia de la República, también logró una amplia mayoría tanto en la Cámara Alta del Congreso como en su Cámara Baja. Con ciertas alianzas puede alcanzar la mayoría absoluta al menos en la Cámara Alta.
También el gobierno ha procurado hacerse de todo el poder y control político, no lo ha disimulado. Pusieron ministros en la Suprema Corte de Justicia de la Nación a modo. En los Estados también obtuvo una contundente victoria salvo en el caso de Puebla donde no ganó el Estado. Aun así, puede ganarlo este año.
Empero, hay dos cosas donde parece flaquear este gobierno. Sus dos talones de Aquiles. El primero, en lo económico, el presente gobierno ha logrado controlar políticamente casi todo, más no es el caso de las inversiones extranjeras. Éstas, por desconfianza, han ido a Brasil o a otros lares donde crece la hierba más verde.
El caso de la cancelación del Aeropuerto, ha influido en esa desconfianza de la que hablé. No olvidemos, la falta de liderazgo que ha mostrado el titular de hacienda para poner límites a su presidente que, entre otros temas, desconoce mucho en materia económica.
Las maromas realizadas tanto por el Secretario de Hacienda, como las que se hacen al interior de Banco de México, a fin de evitar una huida masiva y tempestuosa de capitales. Eso sin contar otras políticas que han provocado desempleo y, hasta se puede decir que, terminaron paralizando la economía, como es el caso del desabasto de gasolina del pasado mes de enero.
El otro talón que significará la caída del muy alto pedestal de este gobierno, es el de las relaciones internacionales. El titular de cancillería, nadie lo discute, es hombre de mundo y lo reflejó con el escándalo del milenio por el desfalco de la línea 12 del metro. El entonces exjefe de gobierno de la Ciudad huyo al exilio en Francia.
De nada sirve viajar mucho y tener una vida frívola con excesos y banalidades. La política internacional es algo serio. La decisión de alinearse con el tirano asesino de Venezuela, Nicolás Maduro Moro, manda una pésima señal a las democracias occidentales, en especial a la de nuestros vecinos del norte.
Esta vez, de nada le servirá al Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, comprar conciencias y voluntades como lo hizo siendo Jefe de Gobierno. En política internacional es más serio el asunto y, si lo intenta hacer, va a quedar muy mal, no solo la imagen de él, también la de nuestro país.
Habrá que ver como se enfrenta en materia de relaciones internacionales y económica el presente gobierno, las señales no son alentadoras ni positivas.

lunes, 18 de febrero de 2019

El golpe al trabajador


Hoy en día el sistema de pensiones del sector privado, y una buena parte del sector público, es gestionado por las Administradoras de Fondos para el Retiro mejor conocidas como AFORES.
Una vez que los recursos del trabajador llegan a la Administradora, este invierte esos recursos mediante Sociedades de Inversión. Pero no lo hace en cualquier Sociedad de Inversión, si no en unas especiales llamadas Sociedades de Inversión de los Fondos para el Retiro, mejor conocidos como SIEFORES.
Las SIEFORES son portafolios de inversión que buscan amortiguar riesgos buscando una menor minusvalía, en caso de que se diera, y tratando de obtener una mayor plusvalía. La minusvalía es cuando la SIEFORE va perdiendo, pero no se vuelve pérdida hasta que se traspasa la cuenta o se pensiona uno. La plusvalía es el proceso contrario.
Puede haber corrupción, en especial en el sistema de traspaso de las AFORES. También hay una empresa dominante que no debería de haberlo ya que la CONSAR es la autoridad competente al respecto.
Volviendo a las SIEFORES, estos portafolios de inversión se componen de instrumentos de deuda gubernamental, así como de acciones. Precisamente y, buscando minimizar el riesgo, la deuda gubernamental es la de menor riesgo ya que el Estado DEBE CUMPLIR con su obligación.
Por ende, las empresas accionarias siempre llevarán mayor riesgo. Que reduce ese riesgo, que el gobierno esté institucionalmente fuerte y estable y cumpla con sus compromisos, uno de ellos, por ejemplo, es la Construcción del Aeropuerto Internacional de Texcoco.
Es ahí cuando gobierno, como garante y parte como entidad impulsora, y empresas privadas invierten a fin de construir una obra que, en el largo plazo, será una inversión por el flujo de divisas que se recibirán por un sector tan importante como es el turismo. Por ello, para muchos inversionistas, fue atractivo meter su dinero ahí.
Al momento que, un gobierno, no da continuidad y concluye una obra, sin razón alguna, aunque sea para hacerla en otra parte, pero sin estudios previos, como el ambiental, pues genera desconfianza y hace que los capitales se vayan.
Eso provoca aumento en tasas de interés para evitar que salgan, pero afecta al mercado accionario. Por un lado, encarece la deuda, por otro provoca pérdidas a las empresas que participan en el proyecto, como las constructoras.
Por ende y, por más que se quiera negar, los mercados son los mercados y son los principales indicadores de un país. Por más que se niegue, la caída en los rendimientos de las acciones que, significó minusvalías considerables, ES UNA REALIDAD.
El gobierno, de esta forma, acaba de robarle al trabajador, del cual dice preocuparse, cantidades considerables de dinero por una decisión caprichosa y no dar continuidad a las obligaciones ya adquiridas por nuestro país. ESTE GOBIERNO NOS ACABA DE ROBAR DINERO, así tal cual, y sin recibir nada tampoco. Por una muy desafortunada decisión. También aumentó el riesgo de invertir en México. ¡NO NOS AYUDES COMPADRE!

domingo, 10 de febrero de 2019

Mentir a los Inversionistas


Todo en esta vida conlleva un riesgo. Desde que sale uno de su casa puede sufrir un accidente, mayor probabilidad hay que sea automotriz comparado a que un piano nos pueda caer en la cabeza.
Así operan los mercados financieros; midiendo el riesgo que existe. Si un automóvil modelo Jetta de la marca Volkswagen durante un año se vuelve el más robado por los amigos de lo ajeno, la prima del seguro subirá el próximo año. Es decir, el riesgo va desde el sector asegurador, las inversiones, los créditos y así sucesivamente.
Hoy en día, no solamente se evalúa a las personas cuando adquieren un crédito según su morosidad o puntual pago con otras empresas. También se mide su capacidad de pago y el riesgo de que excesivos créditos hagan que incumpla sus obligaciones.
Lo mismo pasa con los países. Como es sabido, cuatro son las formas de financiarse de un país; los impuestos, la deuda, el impuesto inflacionario y las inversiones. El primer y cuarto punto son lo más óptimo y entra dentro de la evaluación que las calificadoras hacen sobre los ingresos de un país.
El impuesto inflacionario es el impuesto más injusto mientras que la deuda, muchos la comparan con el alcohol. Es necesaria y debe dirigirse a la inversión, incluso hay una Ley de Deuda que marca como debe ser, y obviamente evaluar si se podrá hacer frente a los compromisos adquiridos. Eso es lo que evalúan las calificadoras.
Son tres las calificadoras; Moodys, Standard & Poor’s y Fitch Ratings. Es necesario la calificación de al menos dos de las tres calificadoras a fin de obtener mayor certeza y evitar la corrupción. Fitch suele ser la más tranquila de las tres y Moody’s la más severa por decirlo así.
El que Fitch bajara el grado de inversión de PEMEX no sorprende, fueron muchos los desaciertos durante los dos primeros meses de gobierno. La pésima estrategia para combatir el robo de combustible, los costos que le generó a PEMEX el desabasto de gasolina aunado a la disminución de ventas, compra de pipas, invertir en una nueva refinería cuando existen otras que no están funcionando en su totalidad, etc.
Y eso sin contar la decisión que se tiene de ya no exportar petróleo y querer solo abastecer el mercado interno. PEMEX se vería imposibilitado para pagar la deuda contraída. No olvidemos el triste papel que provocó el director financiero de la paraestatal que ni siquiera podía decir en forma correcta en inglés “Cash Flow” en su visita a Nueva York.
Despotricar y descalificar a una prestigiosa firma que hace su trabajo de evaluación, no es el camino correcto máxime cuando se cuenta con personal que no cumple con el perfil para dirigir la Secretaría de Energía o la Dirección de PEMEX.
No se entiende, que ya no se está en campaña. Ya no se está engañando a tus seguidores o al “pueblo bueno”. Descalificar a Fitch como también se hizo con The Wall Street Journal muestra el desconocimiento de un mundo globalizado, la ignorancia de la operación del mismo y del funcionamiento sociocultural otras regiones del mundo.