Cuenta
la mitología griega, que para volver inmortal al semidiós Aquiles se tenía que
sumergir en el río Estigia, y así fue, sin embargo, al niño no se le sumergió completo
debido a que fue agarrado por sus talones.
De ahí
viene la célebre frase de que, cuando alguien es casi perfecto, pero tiene
alguna debilidad; “Esa persona tiene su
talón de Aquiles”.
Desde
luego, el presente gobierno llegó con un potente bono de confianza en los
comicios celebrados el año pasado. No solo se hizo de la presidencia de la República,
también logró una amplia mayoría tanto en la Cámara Alta del Congreso como en
su Cámara Baja. Con ciertas alianzas puede alcanzar la mayoría absoluta al
menos en la Cámara Alta.
También
el gobierno ha procurado hacerse de todo el poder y control político, no lo ha
disimulado. Pusieron ministros en la Suprema Corte de Justicia de la Nación a
modo. En los Estados también obtuvo una contundente victoria salvo en el caso
de Puebla donde no ganó el Estado. Aun así, puede ganarlo este año.
Empero,
hay dos cosas donde parece flaquear este gobierno. Sus dos talones de Aquiles. El primero, en lo económico, el presente
gobierno ha logrado controlar políticamente casi todo, más no es el caso de las
inversiones extranjeras. Éstas, por desconfianza, han ido a Brasil o a otros
lares donde crece la hierba más verde.
El caso
de la cancelación del Aeropuerto, ha influido en esa desconfianza de la que
hablé. No olvidemos, la falta de liderazgo que ha mostrado el titular de
hacienda para poner límites a su presidente que, entre otros temas, desconoce
mucho en materia económica.
Las
maromas realizadas tanto por el Secretario de Hacienda, como las que se hacen
al interior de Banco de México, a fin de evitar una huida masiva y tempestuosa
de capitales. Eso sin contar otras políticas que han provocado desempleo y,
hasta se puede decir que, terminaron paralizando la economía, como es el caso
del desabasto de gasolina del pasado mes de enero.
El otro
talón que significará la caída del muy alto pedestal de este gobierno, es el de
las relaciones internacionales. El titular de cancillería, nadie lo discute, es
hombre de mundo y lo reflejó con el escándalo del milenio por el desfalco de la
línea 12 del metro. El entonces exjefe de gobierno de la Ciudad huyo al exilio en
Francia.
De
nada sirve viajar mucho y tener una vida frívola con excesos y banalidades. La
política internacional es algo serio. La decisión de alinearse con el tirano asesino
de Venezuela, Nicolás Maduro Moro, manda una pésima señal a las democracias
occidentales, en especial a la de nuestros vecinos del norte.
Esta
vez, de nada le servirá al Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard
Casaubón, comprar conciencias y voluntades como lo hizo siendo Jefe de
Gobierno. En política internacional es más serio el asunto y, si lo intenta
hacer, va a quedar muy mal, no solo la imagen de él, también la de nuestro
país.
Habrá
que ver como se enfrenta en materia de relaciones internacionales y económica
el presente gobierno, las señales no son alentadoras ni positivas.