sábado, 13 de abril de 2019

500 años del encuentro de dos mundos


Estamos a casi 700 años de la fundación de la Gran Tenochtitlán, en 1325. Cuando los mexicas llegaron de Aztlán buscando una señal que sería el águila devorando una serpiente sobre un nopal, en lo que era el lago de Texcoco, había ya una serie de pueblos establecidos en lo que hoy es el Valle de México.
Los aztecas hicieron alianza con algunos pueblos de estos lares como los del Señorío de Tlacoapa y los de Texcoco, que sería conocida como la Triple Alianza, mientras que declararía la guerra a los tepanecas del Señorío de Azcapotzalco convirtiendo a éste en un mercado de esclavos.
Llegaría el siglo XV y con éste una terrible hambruna. Ante la adversidad, los tenochcas tuvieron que contrarrestar la situación con dos ideas; una realmente fue un arte de ingeniería de la época que fueron las chinampas, que en su inicio permitió una autarquía, no solo del Imperio, sino también por familia y posteriormente un excedente que les permitió comerciar con otros pueblos.
La segunda fue recurrir a la guerra a otros pueblos con el objeto de ofrecer a los vencidos a los dioses en sacrificio a fin de tener su favor y mejores cosechas, y obviamente al canibalismo. En los pueblos antiguos existía la creencia de que la sangre del enemigo te daba su poder.
Fue así, que empezó la expansión del poderoso y temido imperio azteca gracias al comercio y la guerra, los dos de la mano ya que el primero les permitía mantener una red de comerciantes y espías que avisaban al Rey Tlatoani que pueblos eran amigos y cuales enemigos. Mientras esto sucedía entre 1401 y 1500, Europa veía caer a Constantinopla ante el poder turco.
España, por su parte, estaba por concluir 8 siglos de dominación árabe con una guerra civil que llevaría al trono de Castilla y León a la Reina Isabel, conocida como la Católica. Una vez llegado al poder, una de las acciones que emprendió fue separar al clero entre Alto, que era la nobleza, con el Bajo que era para gente con vocación o que escapaban de la pobreza. Así separaba la corrupción clerical.
Esto fue fundamental en el descubrimiento de América, en el año de 1492 en cuyos inicios se consumaría la expulsión mozárabe de la península ibérica de forma definitiva. Siete meses sería la diferencia entre la conquista del último reducto árabe en Granada y que Colón partiera del puerto de Palos en busca de una ruta a las famosas Indias Orientales.
Una vez descubierta América, se procedió a explorar los nuevos territorios y conquistarlos no sin antes la Reina pusiera un su testamento que se protegiera a los nativos de estos lares y se respetara sus derechos fundamentales como el de la vida, la libertad y la propiedad por ser súbditos de su Corona.
La misión de la Corona era expandir la fé cristiana en estos reinos. Entre estos aventureros tuvimos a los primeros expedicionarios que llegaron al actual territorio mexicano; Francisco Hernández de Córdoba, Juan de Grijalva (cuyo apellido lleva hoy el nombre del Río Tabasco) y Hernán Cortés.
 Éste último había estudiado leyes en la Universidad de Salamanca e intentado ingresar a los famosos tercios españoles de Gonzalo Fernández de Córdoba, conocido como el Gran Capitán.
Pedro de Alvarado, conocido como Tonatiuh por ser tan rubio como el sol y que, acompañaba a Cortés en la expedición, recibió como regalo como esclava a Doña Malinalli, nativa indígena de estos lares pero que no era mexica. Ella fue pieza fundamental para Cortés, junto con Jerónimo de Aguilar quien conocía la lengua maya ya que había quedado prisionero por los mayas en Yucatán.
Esta dupla fue fundamental para Cortés, la Malintzin traducía del náhuatl al maya, además de proporcionar lo que conocía de las costumbres de estos pueblos al capitán extremeño y Aguilar quien traducía del maya al castellano.
Fue así como Cortes se informó de los pueblos nativos y supo que había uno que ejercía su dominio sobre todos los demás, este Imperio era el Azteca. Por ende, muchos de estos pueblos, como los tlaxcaltecas, no estaban contentos con el dominio que tenían los mexicas sobre los otros pueblos.
Algo que espantó a los españoles fue la terrible torre azteca conocida como Tzompantli, donde se sacrificaba no solo a guerreros de otros pueblos, también mujeres y niños mientras que en Europa ya habían dejado atrás los sacrificios del circo romano más de un milenio atrás. Los pueblos vikingos serían los últimos en haber efectuado como ritos sacrificios humanos entre los siglos VIII y XI.
Cortés venía acompañado por 500 hombres, muchos aventureros sin preparación y con la ambición, que tiene cualquier hombre, de prosperar por los servicios prestados a la corona. En este caso era recibiendo tierras con un ya muerto régimen feudal en Europa conocido como la Encomienda. 500 hombres con el apoyo de los pueblos nativos consiguieron la caída mexica en 1521.
Por lo mismo, el sistema de la Encomienda, no fue un sistema totalmente bueno, se prestó a la explotación de los indígenas en las Antillas y como consecuencia la disminución de su población en esos territorios. Uno de estos encomenderos fue un tal Fray Bartolomé de las Casas quien se encargaría, una vez de su conversión, a propagar la Leyenda Negra y a conseguir las Leyes de Indias.
Cortés tenía muy presente eso, por ello, y bajo la presión de su tripulación, acepta imponer el sistema de encomienda, pero para contrarrestar el posible abuso de los conquistadores españoles, entró con el Clero Bajo que era menos corrupto que el Alto. Estas órdenes religiosas tenían tres tareas fundamentales; la primera evangelizar estas tierras cosa que hicieron sustituyendo símbolos, educar a los indígenas para su auto sustento y protegerlo del abuso.
En ese ya siglo XVI, estas órdenes cumplieron con su labor. Así los españoles trajeron ganado mayor, desconocido acá y ganado menor, el primero permitiría proveerse de leche y carne además de proporcionar transporte, el segundo para la industria textil principalmente. Se trajeron técnicas desconocidas aquí de construcción y arquitectura reflejo en nuestras hermosas catedrales.
Otras artes que llegaron con innovaciones tecnológicas o un enriquecimiento cultural como la poesía, la literatura, la pintura, la escultura y demás llegaron gracias a los españoles cuyo clero difundió, no solo la fé cristiana, si no además con el idioma castellano. Se fundaron las primeras universidades y se trajo la imprenta.
Como herederos del Imperio Romano que conquistó la península Ibérica por casi 5 siglos, los españoles trajeron el derecho romano, la filosofía y las humanidades. Esas aportaciones fueron hechas en este choque de dos culturas que floreció durante 3 siglos con el comercio que efectuaba España con sus colonias de América y Asia, como Filipinas que formó parte de la Nueva España.
Los españoles, además, respetaron los usos y costumbres de sus pueblos aliados y estaba prohibida la esclavitud además de que a un indígena no se le podía juzgar por hereje, a diferencia de Europa. Por ende, el Tribunal del Santo Oficio no tuvo un trabajo como si sucedía en el Viejo Continente. Desde luego hubo abusos, como siempre, pero también hubo castigo y justicia.
Uno de estos casos fue el de Nuño de Guzmán, fundador de Guadalajara, quien mató al cacique purépecha y que fue juzgado por la Real Audiencia y deportado a España. Es decir, también hubo justicia ante el abuso. Pero no solo los españoles aportaron en este choque cultural, aquí también aportamos con la agricultura, un ejemplo el sistema de Chinampas.
Los primeros derechos humanos se pueden ver reflejados en esas Leyes de Indias emanadas bajo la discusión de si el indígena tenía alma o no y que de las Casas demostró al mostrar el increíble sistema de ingeniería que eran las chinampas. El imperio inca aportó la papa que terminó con las hambrunas europeas, famoso tubérculo que se consume desde Irlanda hasta Polonia.
La papa sustituyó al pan de trigo mediterráneo, como principal alimento español. El guajolote o pavo, el tabaco, el chile, el maíz y otros productos fue la aportación americana a Europa. Hablar del saqueo español de metales preciosos fue otra falacia, había un comercio que partía de Acapulco y Huatulco a Filipinas y de Veracruz a España.
Así floreció en los dos siglos siguientes una aristocracia, no solo europea, también criolla y hasta mestiza. Ya que el español si llegó a tener un mestizaje con los nativos de estas tierras. Así el padre de todos ellos fue Gonzalo Guerrero casado con una princesa maya y que se negó a combatir con Cortés.
Es por ello que, EXIGIR UNA DISCULPA A ESPAÑA POR LOS ABUSOS QUE HUBO DURANTE LA CONQUISTA Y LA ETAPA COLONIAL, NOS MUESTRA UN TOTAL DESCONOCIMIENTO DE LA HISTORIA. Sin contar que España ya lo ha hecho en tres ocasiones; 1836 con el Tratado Santa María-Calatrava, 1910 y la más reciente por el Rey Juan Carlos I en 1990.
Se debe de apreciar, ese enriquecimiento cultural que España tuvo con sus colonias de ultramar donde no solo difundió la fé cristiana, el idioma, tuvo aportaciones en otras ramas técnicas, humanistas y hasta sociales como el acervo turístico que tenemos en edificios coloniales y catedrales. Eso es lo que se le debe a España y no solo los abusos llevados por unos cuantos

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