Como
todo gobierno que no posee una propuesta política, ni social ni mucho menos
económica, este gobierno requiere de muchos voceros, a los cuales detallaré a
continuación.
Comenzaré
con el primer vocero de la nación; su presidente. Imitando a su camarada
ideológico, el difunto Hugo Rafael Chávez Frías, el presidente de México habla
todos los días desde muy temprano y, sin ninguna estrategia de comunicación
social. Estas conferencias se caracterizan por la incontinencia verbal, las
ofensas, la difamación y las acusaciones, así como las ocurrencias.
Realmente,
dichas conferencias no muestran ninguna estrategia de comunicación y solo
generan desconfianza en los mercados internacionales, dividen a los mexicanos y
terminarán cansando al ciudadano.
Sin
olvidar a los periodistas que parecen niños de preescolar, tiene que estar bien
peinados y uno que otro u otra que hacen alguna pregunta que le infle un poco
más el, ya de por sí sobre hinchado, ego al presidente.
Solo
falta que, en esas largas y aburridas conferencias de prensa, nos cuente, como
hizo una vez el tirano Hugo Chávez en su programa Aló Presidente sobre algún padecimiento de chorrillo e
incontinencia. Sería el colmo de lo que tendremos que aguantar durante seis
largos años.
Los
otros voceros de la cuarta transformación son y, al igual que Chávez con la
necesidad de utilizar a Simón Bolívar, personajes de la historia mexicana. El
más importante, el personaje favorito del presidente, Benito Pablo Juárez
García quien ya está en los billetes de 500 pesos y en los logos del gobierno
federal.
Francisco
I. Madero hablará por Hacienda, dejando al margen otros personajes que podrían
destacar en esa materia. Por ejemplo, José Ives Limantour, aunque fue del grupo
de los “Científicos”, o Don Rodrigo Gómez. Por Petróleos Mexicanos y, apoyando
la lucha contra el huachicoleo, el
interlocutor fue el General Lázaro Cárdenas del Río. Así se buscó el apoyo de
la población.
Otros dos
personajes que serán interlocutores de la cuarta transformación son los curas
Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón, caso curioso ya que, al
igual que la iniciativa de dar concesiones a la Iglesia para tener un canal de
televisión, pues rompe con la separación de poderes entre Iglesia y Estado.
Será cosa de
ver donde colocan a los dos padres de la independencia mexicana. Es de extrañar
que, se habla de Juarismo, pero no se
respeta la ley, ni las instituciones y en lo único que se parecen al oaxaqueño
es en el reparto de los negocios con los amigos de una manera liberal.
No es la
primera vez que los gobierno autócratas utilizan imágenes de personajes
históricos para darle legitimidad a su régimen. Hugo Chávez lo hizo con Simón
Bolívar, Adolfo Hitler con Federico el Grande, Benito Mussolini con Julio César
y Octavio Augusto, Nicolae Ceaucescu con Vlad Tepes, Fidel Castro con José
Martí y hasta Iósif Stalin con Iván el Terrible.
De esta
manera, el gobierno de la cuarta transformación inicia mostrándonos que será un
gobierno con muchos voceros históricos que apoyarán a un único autócrata,
megalómano y ególatra, no será un gobierno ni para los ciudadanos. Sin embargo,
si cuenta con mucho bot en redes que les hace el trabajo sucio.