Hace
unos días tuve que ir al otrora World
Trade Center a fin de ir a enviar unas cartas en la sucursal de correos
mexicanos que está ahí dentro.
Fue
cuando me acordé de la historia de dicha edificación. Resulta que fue un hotel
que se quería hacer y que con el gobierno populista de Echeverría ya no se pudo
concretar. Con un hotel de ese tamaño, se esperaba pues tener muchos cuartos y
mantener una ocupación casi del 100%.
El
edificio, de 80 pisos, sería el más alto del mundo. Contaría con un centro
cultural que es el Poliforum Cultural Siqueiros. Se esperaba que el
proyecto quedara terminado para las Olimpiadas que tendrían lugar en México en
el año de 1968.
No
estuvo a tiempo y, además, su presupuesto resultó mayor al asignado. La torre
fue concretada en 1972, año de su inauguración, aunque NUNCA funcionó como hotel
por razones, tanto de índole político como económico.
Por ahí
tuvo algunos conciertos en los 80’s y bueno, hoy en día muchos podemos asistir
a este edificio ubicado en la colonia Nápoles, por las exposiciones que ahí se
realizan. Ya que ha quedado como un lugar para Centro de Convenciones. También
los aviones lo toman como referencia al arribar al Aeropuerto Benito Juárez de
la Ciudad de México.
Como
dato cultural, en los años ochenta, algunos asistían ahí a comprar fayuca o
productos importados de forma ilegal de Estados Unidos, como los famosos Atari
o Intelevision de la época. Es decir, productos “pirata”.
Eso
mismo, es lo que pronostico que sucederá con la Refinería de Dos Bocas en
Tabasco, una obra faraónica que apuesta a los hidrocarburos cuando muchas
marcas de autos ya hacen lo mismo con las energías limpias con modelos
eléctricos que empezarán con todo a partir del 2024, para algunas agencias.
A eso
hay que sumarle que, sin NAIM de Texcoco, tampoco se podrá realizar el Tren
Maya y mucho menos esta refinería. La necedad del presidente solo arrastra al
pueblo de México a que tenga un mayor gasto, pero no inversión, y pone en
riesgos que podría tener por la misma inversión, impuestos, derechos y demás
que dejarían de recabar por el retraso del aeropuerto y la afluencia turística.
Al
tener menos ingresos compromete sus proyectos, como el Tren Maya más aún un
proyecto tan ambicioso como la Refinería de Dos Bocas en Tabasco, una apuesta
además que va contra la agenda internacional en materia de energías limpias y
que buscan cuidar nuestro medio ambiente.
La
Refinería de Dos Bocas representa lo mismo que el Hotel de México, un proyecto
ambicioso que, por razones políticas y económicas, aunadas con las ambientales,
no verá la luz del día. Muy probablemente, el proyecto quede para algo más como
lo que es hoy el World Trade Center.