Empezaba
la década de los 40’s y agonizaba la presidencia del General Lázaro Cárdenas
del Río. El designado por el presidente a sucederlo fue el General Manuel Ávila
Camacho. El principal competidor de estos comicios fue el militar político y
empresario Juan Isidro Andreu Almazán. Incluso, con el recién formado Partido
Acción Nacional, se hizo una asamblea a fin de ver si se le apoyaba.
El
principal fundador del blanquiazul, D. Manuel Gómez Morín, no quiso apoyar a Almazán,
pero dejó a la libre conciencia de los panistas de la época si decidían o no
brindarle su apoyo a Almazán. De nada sirvió, el aparato del régimen se imponía
y, con la amenaza de auditar sus empresas, el Gobierno logró que el principal
candidato opositor se bajara de la contienda.
Después de eso, se dieron casos
donde no existieron candidatos opositores como en época de los 70’s o el caso
más extremo, donde el candidato oficialista, fue asesinado en 1994. Desde
entonces, nuestra frágil democracia, tuvo unas elecciones ejemplares, donde la
participación ciudadana fue fundamental, y con lo cual se logró una alternancia
pacífica.
Desgraciadamente,
desde el 2006, ha imperado la estrategia del miedo y por consecuencia del voto
útil. La mayoría de los ciudadanos mexicanos temen que regrese el populismo y
demagogia que tanto daño hizo a nuestro país. Eso lo supo capitalizar el
candidato de AN, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa mientras que el candidato
del Partido Revolucionario Institucional no levantaba.
Empero,
en el 2012, el candidato del PRI utilizó exactamente la misma estrategia ante
un candidato que realmente representa el retroceso y la involución de nuestro
México, tanto en el ámbito político, social como en el económico. Ante el
desgaste del partido oficialista, su Presidente optó por la misma fórmula de
hace 6 años, apostarle al voto útil y del miedo.
Desgraciadamente
no contaban con una sociedad que está cansada de su corrupción y de que el Jefe
del Ejecutivo contara con niveles tan bajos de popularidad, no solo por los
abusos de su gabinete sino también por querer imponer una agenda internacional
que atenta contra la vida y los valores de las familias mexicanas. Por ello
buscaron un candidato no militante.
Un
candidato que cuenta con un buen perfil pero que, desgraciadamente, arrastra
con el desprestigio de su partido. En una reunión con la Asociación de
Banqueros de México, el Ejecutivo habló de la amenaza del populismo y la
demagogia. La misma apuesta de hace 6 años que no funcionó, el presidente de la
ABM le reviró con la confianza que su sector le tiene a las instituciones.
Las luces rojas se encendieron en
el partido de estado y, debido a que su candidato no levanta, han utilizado las
instituciones como la Procuraduría General de la República y hasta el CISEN a
fin de golpear al candidato que les estorba, en este caso representado por la
figura de Ricardo Anaya Cortés, el candidato de Por México al Frente. Primera vez en nuestra historia que se hace.