Más de
veinte años lleva la izquierda gobernando la Ciudad de México desde que el Ing.
Cuauhtémoc Cárdenas derrotó al candidato del Partido Revolucionario
Institucional, Alfredo del Mazo González. Así la izquierda, de la mano del
Partido de la Revolución Democrática, PRD, llegaría a la capital.
El Jefe
de Gobierno que sucedió al Ing. Cárdenas fue, Andrés Manuel López Obrador, el
actual presidente de la República. Su ambición era desmedida y no se conformaba
con la Ciudad de México, también con la presidencia de la República de la cual
fue tres veces candidato hasta conseguirla.
Mucho
se ha hablado de su paso por el gobierno de la Ciudad. Sus seguidores dicen que
fue un gran Jefe de Gobierno, y que ganó una encuesta “patito” donde
ellos votaron. Aun así, no la ganó, a diferencia de Marcelo Ebrard, su delfín
para sucederle. Y tampoco fue un buen alcalde.
Si
alguien me pregunta como ha sido el gobierno de la izquierda en estos 20 años,
simplemente les pediría que vieran como tienen el Sistema de Transporte Público
Metro para que se den una idea.
Y es
que el Metro, fue una obra que dejaron las regencias del PRI en buen estado.
Habría problemas, pero no como hoy en día. El sistema de transporte de la
Ciudad es insuficiente, basta con usarlo en horas pico para verlo.
Hay
falta de mantenimiento, goteras en épocas de lluvia, escape de gases
peligrosos, falla el sistema de frenos y choques entre trenes. Añado que tiene
más de 100 vagones parados por falta de mantenimiento y agrego, incluso los
usan para reemplazar partes de los demás.
Es
verdad, la izquierda proporcionó el Metrobús que ayuda mucho, pero tampoco es
suficiente. No mencionaré la línea 12, a la que llamo pirita (oro de los
tontos, por dorada), donde Marcelo Ebrard mostró la corrupción que la izquierda
es capaz de hacer. Infló el valor del dólar en la compra de trenes de 12 a 16
pesos por dólar.
Otro
problema es en materia de seguridad, se disparó en el sexenio en que López fue
Jefe de Gobierno, así como ahora siendo presidente. Son muchos los problemas
estructurales de la Ciudad de México, a los que Miguel Mancera, en su momento
enfrentó pintando los taxis de rosa o como ahora donde Claudia Sheinbaum pinta
las calles de color arcoíris, con nuestros impuestos, para que se vea bonita.
El
presidente no escucha el desastre en materia de inseguridad en que está la
Ciudad. Pese a ello apoyó a su protegida diciendo que no está sola y
levantándole la mano. También descalificó como hizo en la marcha de 2004 donde
llamó a los ciudadanos pirrurris con su pañuelito blanco.
En
menos de una semana, dos estudiantes fueron secuestrado y muertos y se ha
disparado el índice de secuestros, homicidios, asaltos con violencia.
Esa es
la Ciudad de la Esperanza que alguna vez nos ofreció el ahora presidente de la
República. Una ciudad donde el transporte público es insuficiente, el medio
ambiente severamente dañado y contaminado, el tráfico terrible, el desempleo al
alza, la inseguridad también incrementándose, pero eso sí, la pintan de colores
para que se vea bonita.
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