Algo
que ha causado mucha bipolaridad y dolores de cabeza al presidente de la
República mexicana es la estabilidad macroeconómica y la etiquetación de los
recursos.
Y es
que en su poca experiencia como ejecutivo cuando fue Jefe de Gobierno de la
Ciudad de México, él no estaba acostumbrado a que el gasto fuera dirigido al
pago de programas ya establecidos, aunado a que ya desde entonces violaba
instituciones y leyes como fue el caso de la Ley de Adquisiciones al adjudicar
de forma directa las obras del Segundo Piso.
No
sorprende, desde los años 90’s México tuvo unas finanzas sólidas por el manejo
y la transparencia de estas, algo que no se daba con los Estados donde se manejaba
una caja chica desde el cajón de los tesoreros, eso incluye al entonces Jefe de
Gobierno quien fue de los primeros en poner el desorden.
Como
menciono, muy lejos están los Estados de la República que, debido a su
soberanía y al federalismo, sus gobernadores funcionaron como verdaderos
caciques. Si se quiere robar, hay que ser gobernador estatal o presidente
municipal, no así presidente de la República Mexicana.
Esa es
la razón que, cuando era presidente electo, salió en un video por youtube hablando de las ADEFAS que no se
podían tocar. O un día dice que le entregaron el país quebrado mientras que
otro día dice que las finanzas del país van “requetebién”.
Cierto
es que, esto ha impedido que el ejecutivo federal repita el modelo que siguió
bajo la jefatura de la capital donde supo construir una buena base clientelar
mediante programas y apoyos sociales. Todo esto al amparo de las obligaciones
de la federación en materia de participaciones y fondos de ayuda a gobiernos
locales.
El
mandatario llegó con la tijera de recortes que, en cierta forma podrían ayudar
a las finanzas. Sin embargo, lo hizo a diestra y siniestra sin un análisis de
costo-beneficio y olvidando de antemano que, el gobierno también incide en el
país con políticas públicas y como motor de crecimiento.
Programas
que no solo creaban un beneficio social, sino también derrama económica como
las Estancias Infantiles, los institutos que apoyan a las mujeres que sufren
violencia intrafamiliar o los comedores comunitarios.
Más
recientemente lo hizo con la Comisión Nacional Forestal mejor conocida como
CONAFOR para la prevención de incendios. Este programa daba empleo temporal a
fin de que ejidatarios y otras personas apoyaran a apagar incendios.
Como
puede verse, la reducción de recursos a este programa ya causó las primeras
consecuencias ambientales con todo el país lleno de incendios forestales y la
desastrosa calidad del medio ambiente que el país no había sufrido en décadas.
Y todo
ello a fin de dar el dinero directamente a los ni-nis quienes, en vez de utilizarlo como apoyo para sus estudios,
lo han utilizado para comprar alcohol, ir a antros y demás lugares. De esta
forma quiere afianzar los grupos clientelares como hizo en la Ciudad de México
con nuestros impuestos mientras el país se incendia y se cae a pedazos.
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