Hace
aproximadamente 20 años, un político tabasqueño instigó a sus paisanos en
aquellas tierras con el propósito de no pagar la luz.
De ese
entonces a la fecha, la CFE no ha podido recuperar esas cuentas de esas personas
movidas por ese agitador social. El cohete le estalla ahora al presidente de la
República, quien alguna vez fue ese agitador que también incendió pozos
petroleros.
Mientras
que, en meses pasados, la noticia fue que hubo apagones por los huracanes en la
península de Yucatán, hace dos semanas se dio la nota de que la Comisión
Federal de Electricidad o CFE dejó de cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores o
BMV.
La
razón de esta decisión fue que no presentaron los Estados Financieros en tiempo
y forma, ya que al ser una empresa que cotiza en la Bolsa pues debe cumplir con
ciertas obligaciones como el proporcionar información.
El
cohete le estalla hoy en día al presidente de la República ya que, los Estados
Financieros, no se pudieron presentar en tiempo y forma ya que se hicieron
efectivos los adeudos de sus paisanos a los que él pidió que no pagaran la
cuenta de la luz.
Es así
como la CF reportó, en el primer trimestre una pérdida aproximada de 14
millones de pesos, que no supieron ni pudieron maquillar o en su defecto tapar.
Su director, el expriísta Manuel Bartlett Díaz, ya argumentó que se cayó el
sistema y por eso no se presentaron los reportes financieros. Las bromas, al
respecto no cesaron en redes sociales.
Además,
dichos pobladores de Tabasco reconocen que, pese a la condonación, seguirán sin
pagar la luz. Cierra todo este drama eléctrico, la noticia de que las
calificadoras, ya le bajaron el grado de inversión a la CFE, precisamente por
el capricho del ejecutivo federal de pagar añejos favores electorales.
Y no
solo se la bajaron a la CFE, la noticia de la semana pasada fue de también
reducírsela a Petróleos Mexicanos, PEMEX, debido a las estrategias financieras
que se están tomando como la construcción de la refinería de Dos Bocas en
Tabasco.
El mandatario,
fiel a su costumbre, ya descalificó a dichas instituciones argumentando que, “tiene
una metodología caduca y no contempla la variable de la corrupción”. Otra
mentira más de la 4T ya que, Moody’s salió al quite diciendo lo contrario.
Toda esta
tragicomedia, por llamarle de alguna forma, no es buena para México. El que las
dos empresas más importantes del sector energético vean reducidas su
calificación implica que, si buscan crédito lo encontrarán a un mayor costo
financiero.
También
estará sujetas a la especulación financiera del mercado, es decir, a lo que se
conoce como “bonos basura” o “junk bonds”. Con ellas están
arrastrando, además, las finanzas del Estado mexicano, cuya macroeconomía era
estable. Y, lo más triste, el fin de semana cerró con un incremento del 22% de
la gasolina al quitarle el estímulo fiscal.
Y,
derivado de todo lo anterior, se prevé en el mediano plazo un aumento en la
tarifa del servicio eléctrico. Sin contar, además, que queda muy atrás la
promesa de campaña en la que “No habría más gasolinazos”.
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