Hace una semana, se cerró otro ciclo más en esta tragicomedia que el presidente
convirtió al Aeropuerto Nacional de la Ciudad de México o NAIM. Un reciente amparo
hizo que se frenara el proyecto de Santa Lucía, debido a que no cuenta con su
respectivo estudio ambiental.
No
falto la respuesta por parte del presidente. Primero la Comisión Nacional del
Agua o CONAGUA (aquella de la que Jiménez Espriú confundiría) dijo que se
inundaría el terreno del NAIM de Texcoco para hacer parque acuático.
Cabe
destacar que ese terreno está por arriba del Zócalo de la Ciudad de México, lo
que podría provocar inundaciones, ya que somos un vaso de agua. Pero el asunto
no quedó ahí, el presidente en su mañanera, amenazó con denunciar tanto a quien
interpuso el amparo, así como el juez que lo llevó a cabo.
Es así
como el presidente olvida que, a penas a fines del año pasado, en su toma de
poder, protestó respetar la Constitución y las leyes que de ella emanaran. Eso
no es todo, ahora también bombardea y asalta a las instituciones del estado,
como son los órganos de justicia.
El
argumento que justificó al presidente es que, “no me parece justo”. ¿Y
quién determina que es justo o injusto según el criterio del presidente? ¿Es
presidente o juez? ¿Se puede ser juez y parte? ¿Y los demás ciudadanos? ¿No
podemos interpelar ante el abuso de autoridad?
El
presidente, cierto es que ganó con un bono democrático fuerte de más de 30
millones de votos, se olvida que para la cancelación del NAIM de Texcoco se
hizo mediante una consulta ilegal que apenas alcanzó el millón y donde tan solo
2 de cada 100 que lo apoyaron votaron por la cancelación. Sin contar las
anomalías de dicho proceso.
Añado
que el NAIM de Texcoco cuenta con un estudio de impacto ambiental y donde
organismo de prestigio ya lo aprobaron como es el caso de MITRE y que, sin su
aval, no jugarán en el proceso aerolíneas estadounidenses.
Santa
Lucía es un terreno que pertenece al ejército. Se le tendría que reemplazar a
dicha institución, sin contar su ubicación estratégica y que no es viable para
la aeronáutica por la humedad del ambiente además de que no cuenta con impacto
ambiental.
El
presidente es perseverante, por algo llegó a ser presidente. Pero hay una gran
diferencia en perseverancia y necedad donde implica el grado de estulticia de
la persona, que en este caso es elevada.
Y es
que el presidente desconoce leyes o las viola, también las instituciones a las
cuales se brinca o bombardea. Tan fácil era dejar que los empresarios
culminaran la obra en Texcoco, pudo decirles a sus seguidores que los obligó a
terminarlo sin que su gobierno tuviera que gastar ni un centavo.
Empero,
esa no es la razón de fondo, ya que podemos afirmar que la cancelación del NAIM
Texcoco ha generado más gastos que si se hubiera terminado. Todavía es tiempo
para recapacitar, porque mal hace el presidente al golpear empresarios cuando
el mismo día les pide que inviertan en el país.
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