miércoles, 27 de marzo de 2019

Presidente Voz-Cero y la Fuga de Capitales


El ejecutivo federal debe agradecer dos cosas; la primera que no estamos en la década de los noventas y segundo que a nivel internacional no le toman en serio.
Lo anterior lo digo por la siguiente razón; SUS CONFERENCIAS MATUTINAS DIARIAS. Al principio pues yo lo tomé con filosofía y dije, que haga sus conferencias matutinas, al fin, mayor desgaste para él, como economista dije, con no verlo basta.
Y así fue, hasta que el Subsecretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera Gutiérrez declaró que no había dinero suficiente para realizar el proyecto de la Refinería de Dos Bocas en Tabasco. Lo primera reacción del mercado fue una apreciación del peso con respecto a la moneda de nuestro vecino del norte.
Empero, no duraría mucho, a pregunta expresa al presidente sobre la declaración del Subsecretario Herrera, éste lo desmintió y dijo que se haría la Refinería, misma afirmación de su secretaria de energía, por ende, el peso regreso a sus niveles con respecto al dólar americano.
Es cuando caí en cuenta, ¡Qué cortos de memoria somos! Y que tan lejos estamos de la década de los 90’s. Para los que no lo saben, al iniciar la década a los noventas del fin de milenio pasado, México entraba a la década después de sufrir varias crisis económicas e hiperinflaciones severas.
Ya se había firmado el acuerdo del GATT, Arancel y Comercio, básicamente, dejando atrás el seguir siendo una economía cerrada. El gobierno entrante del presidente Carlos Salinas de Gortari, le quitaba tres ceros a la moneda y se aplicaban reformas para mejorar las finanzas públicas y salir de la crisis.
Por cuestiones políticas y electorales, no se quiso dejar la libre flotación de la moneda, el único adeudo que dejó el presidente Salinas y que su sucesor Ernesto Zedillo se le salió de control a inicio de su sexenio. Había chistes sobre el secretario de hacienda, quien salía a decir que había una ampliación de las bandas, hasta que, se ve, que estas reventaron.
En diciembre de 1994 estalla la crisis y el tipo de cambio se fue de 3 pesos por dólar a 9, es decir, tres veces más. Eso reventó a los bancos y muchas personas que tenían deudas ya que, para el colmo se cayó en una incapacidad de pagos propiciada desde el mismo gobierno.
La crisis duró poco, 3 años, gracias a que éramos una economía ya abierta al mundo. Fueron las exportaciones y el turismo, que se abarataron, los que nos sacaron adelante en esa ocasión. Pero esos gobiernos cuidaron mucho lo que se hacía y decía, ya que cualquier acción provocaba la huida de capitales.
Se hablaba mucho del término de capitales golondrinos que sufríamos economías como la de México y otros países de Latino América. Al Efecto Tequila, como se le llamó a nuestra crisis que impactó en otros países, vinieron el efecto Samba, el efecto Vodka y concluyeron con el efecto Tango que remató a los pobres argentinos que no veían tocar fondo.
Hoy en día, tenemos en presidencia a un ególatra y megalómano que le encanta salir en las noticias y televisores toda la mañana, y que, debido a la fortaleza de las finanzas del país aunado a su poca credibilidad a nivel internacional, por el momento, si provocó fugas de inversiones, pero no de capitales ni especulación. Veamos cuanto le dura su flatulencia verbal de las mañanas. Al tiempo.

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