Al
igual que los gobiernos autócratas totalitarios y autoritarios, el de la cuarta
transformación no gusta mucho de la libre expresión, mucho menos de la crítica.
Empezamos
con la persecución a periodistas y el cierre de espacios, uno de ellos es
Ricardo Alemán quien salió de 24 horas. El periodista se queja de las presiones
ejercidas por gente allegada al presidente como es el caso de Federico Arreola
a ciertos medios de comunicación.
Podríamos
alegar que, el caso de Alemán es aislado. Sin embargo, no olvidemos todas las
acusaciones, denostaciones, difamaciones y descalificaciones de la que ha sido
objeto la prensa crítica al ejecutivo. Les ha llamado prensa “fifí”, mezquinos,
“conservadores”, “mafia” y les llena de acusaciones no fundamentadas como que
no criticaban de igual manera a otros expresidentes.
Uno de
estos casos es el del diario Reforma, quien se caracteriza por su independencia
del gobierno desde época del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, al cual
criticaron y denunciaron los abusos por parte de su hermano Raúl.
Lo de
Reforma no solo ha quedado en un caso de descalificaciones, a las que, cuando
el presidente hace referencia y, al igual del caso de Alemán, millones de bots a su servicio se lanzan a atacar,
hostigar, ofender y hacer amenazas en las distintas redes sociales. Ahora ya se
está utilizando el aparato institucional del estado a fin de perseguir
fiscalmente al diario Reforma.
Además,
el presidente quiere ejercer un control de comunicación social sin precedentes.
A sus largas y aburridas conferencias matutinas no puede entrar cualquiera.
En
dichas conferencias, ha pasado de todo; la ventaneada que le dio un
corresponsal norteamericano que, a pregunta incómoda, el presidente le
cuestionó su procedencia hasta la avalancha de elogios que le dirigió una
periodista mexicana a fin de hincharle aún más su sobre inflado ego.
Como
hice mención, el control que ejerce el estado en dichas conferencias se ha
hecho mayor ahora que hay que ver los requisitos que se piden para poder tener
acceso a las mismas. Y han incrementado, además. No les sirve de nada ya que
donde destrozan al presidente es en las redes sociales. Y ahí será imposible
tener un absoluto control.
Además,
en lo que va del sexenio ya van seis periodistas muertos, máxime cuando fue
promesa de campaña del ahora, primer mandatario, que no habría una sola muerte
de periodistas más.
Eso no
queda ahí. Mientras que en el sexenio del priísta Ernesto Zedillo Ponce de León
se estrenó la Ley de Herodes,
película muy crítica de los gobiernos revolucionarios de ese partido, o que bajo
el sexenio del panista Felipe de Jesús Calderón Hinojosa con la película el Infierno que argumenta la supuesta
relación del gobierno con el narco; el SAT de la 4T será utilizado para
investigar el posible lavado de dinero en
el documental Populismo en Latinoamérica.
Concluyo que,
durante este sexenio, se mostrará a la opinión internacional que, las famosas
conferencias matutinas, solo reciben preguntas a modo y que no incomoden,
tendrán acceso periodistas a favor del régimen que de preferencia lo elogien y
donde cualquier medio impreso o audiovisual será objeto de investigación y
acoso por parte de las instituciones del Estado.
La libertad de expresión ha sido censurada.
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