Mal
empieza el gobierno de este sexenio creando desabasto de gasolina y paralizando
la economía a nivel nacional. Empero, eso no es nada comparado con el NAIM y
los controles de precios.
No entiende
el presidente que, la Ley de Mercado no son un capricho neoliberal y que al
igual que la Ley de Gravedad, no está sujeto a una estación del año para saber
si me aviento de un puente me puedo matar o no.
A un
productor no se le puede controlar los precios. Sí estos no le convienen no
querrá producir más bienes o servicios. Si es muy elevado podrá desincentivar
la demanda y por ende ya no venderá más. Ya hay productores en el norte que se
manifiestan en descontento al no sentirse escuchados y con razón, máxime si hay
inflación, y el comerciante puede especular mientras que ellos no.
El control de
precios no es la solución económica que requiere un país que lleva años sin
desabasto de algún bien o servicio. Ante problemas económicos se actuó de
manera diferente en otras administraciones.
Por ejemplo,
durante el sexenio de Calderón, con el huevo, el precio llegó a estar hasta 40
pesos en el mercado. México llevaba 10 años sin importar huevo y esa fue la
solución. Incluso el gobierno se manejó de manera responsable informando del
precio máximo al que se podía adquirir dicho producto.
Lo mismo
sucedió con las medicinas. Una manera de contrarrestar el desabasto y el
encarecido precio de las mismas por parte del gobierno del presidente Felipe de
Jesús Calderón Hinojosa fue dejar entrar al mercado mexicano los genéricos.
Llevamos al
menos casi tres décadas sin desabasto de algún bien o servicio. El desabasto de
combustible y los controles de precio solo conllevarán al desabasto de otros
bienes y servicios y a una escalada inflacionaria que nos regresará a la época
de crisis, hiperinflaciones y devaluaciones.
Es imperativo
que, se entienda, que no se puede jugar con la economía tanto a nivel nacional
como de las familias ni afectarles su bolsillo o perjudicando su nivel de vida.
Si
bien el gobierno debe buscar políticas que protejan al productor y promuevan la
producción de bienes y servicios, así como la exportación de los mismo en
beneficio de toda la población, tampoco se puede atentar contra el consumidor.
No
se puede regresar a modelos del pasado que generaron gran daño a la mayor parte
de la población y promovieron la pobreza. Y eso no es todo, son modelos añejos
y fracasados a los que se les está apostando que hasta están poniendo a
funcionarios que los promovieron o dirigieron.
México
cambió, el mundo cambió también y el gobierno debe de ajustarse a las
necesidades de la población y buscar promover un mejor nivel de vida. Por ende,
no se puede apostar a instituciones pasadas que solo eran semilleros de
corrupción, pero sobre todo no se puede apostar a un control de precios que
genere desabasto e inflación.
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