Un mes
después de las elecciones ya debimos de dejar atrás la demagogia y las
ocurrencias de campaña. Ahora llega el momento de la triste realidad de
gobernar. Muchas
propuestas se hicieron, no solo por parte del candidato electo también por los
otros candidatos. De éstas, algunas eran simples ocurrencias mientras que otras
dejaban dudas sobre el know-how, es
decir, el “cómo se hará”.
Es
fácil prometer acabar con la corrupción apostándole a regresar al viejo y añejo
presidencialismo de antaño, cuando el presidente preguntaba la hora y la
respuesta era; ¿Qué hora desea que sea
Sr. Presidente?
Ahora
toca el cumplirle a la ciudadanía la promesa de acabar con la corrupción.
Quedan dudas en este rubro al ver la forma de ganar la elección presidencial;
lucrando con los damnificados del pasado sismo mediante un fideicomiso privado,
con los cuales alegan “terminar” ya
que son parte de la corrupción, y mediante operaciones de lavado de dinero por
parte del mismo.
Además, se quiere acabar con la
corrupción con el añejo sistema colonialista de los “representantes fiscales” que hacen recordar el viejo autoritario
sistema de comisarios o NKVD de la
extinta Unión de Repúblicas Soviéticas Socialista, cuyo líder supremo, Iósif
Stalin, está catalogado como el segundo mayor genocida del siglo pasado.
En
materia económica, ya vimos que la cuestión de los gasolinazos fue simple grilla.
No les interesaba el aumento de la gasolina ni el efecto en el incremento de
los demás precios. Pasamos de los gasolinazos, al viejo esquema
hiperinflacionario de los 70’s y 80’s de “los
ajustes de precios”. Claro, manteniendo el mismo sistema.
En
materia social, el combate del crimen organizado, concretamente el narcotráfico
que, tanto ha lastimado a nuestro país, se hará con la legalización de la
marihuana. Los grandes capos de la droga, se frotarán las manos, de ser unos
mafiosos podrán transformarse en exitosos empresarios como quería hacerlo Pablo
Emilio Escobar Gavira allá en Colombia. Eso
sin contar los problemas sanitarios que ocasionaría la legalización del
cannabis. Lo que ya se padece en la capital.
En
cuestión de familia, también se habló de su destrucción legalizando el aborto y
el matrimonio entre personas del mismo sexo. Eso sí, en materia de bajar
sueldos de magistrados, la “flamante” secretaria
de gobernación, que está en contra de la vida y de la familia añadiendo su
lamentable participación en el caso Cassez, no quiere renunciar a su jugosa y
nada despreciable pensión.
Por
otro lado, se apuesta a una disminución de gastos en el sector público
reduciendo sueldos, así como viáticos. Se ve difícil este último rubro, máxime
cuando se está apostando a su vez por una descentralización administrativa, es
decir, que haya una dependencia en cada estado. ¿Cómo se harán las reuniones de
gabinete? ¿Por Skype?
No
cabe duda, como he dicho en otras ocasiones, que la izquierda es izquierda
hasta que llega al poder. Políticas sociales que apuestan a la desintegración
familiar y contra la vida que ellos llaman políticas progresistas, aunque sus
esquemas institucionales sean viejos y añejos. Una izquierda antiimperialista pero que le apuesta al esquema
institucional de la Nueva España, solo que más autoritaria.
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