lunes, 6 de agosto de 2018

Atrás la demagogia, ahora a gobernar.


Un mes después de las elecciones ya debimos de dejar atrás la demagogia y las ocurrencias de campaña. Ahora llega el momento de la triste realidad de gobernar. Muchas propuestas se hicieron, no solo por parte del candidato electo también por los otros candidatos. De éstas, algunas eran simples ocurrencias mientras que otras dejaban dudas sobre el know-how, es decir, el “cómo se hará”.
Es fácil prometer acabar con la corrupción apostándole a regresar al viejo y añejo presidencialismo de antaño, cuando el presidente preguntaba la hora y la respuesta era; ¿Qué hora desea que sea Sr. Presidente?
Ahora toca el cumplirle a la ciudadanía la promesa de acabar con la corrupción. Quedan dudas en este rubro al ver la forma de ganar la elección presidencial; lucrando con los damnificados del pasado sismo mediante un fideicomiso privado, con los cuales alegan “terminar” ya que son parte de la corrupción, y mediante operaciones de lavado de dinero por parte del mismo.
 
Además, se quiere acabar con la corrupción con el añejo sistema colonialista de los “representantes fiscales” que hacen recordar el viejo autoritario sistema de comisarios o NKVD de la extinta Unión de Repúblicas Soviéticas Socialista, cuyo líder supremo, Iósif Stalin, está catalogado como el segundo mayor genocida del siglo pasado.
En materia económica, ya vimos que la cuestión de los gasolinazos fue simple grilla. No les interesaba el aumento de la gasolina ni el efecto en el incremento de los demás precios. Pasamos de los gasolinazos, al viejo esquema hiperinflacionario de los 70’s y 80’s de “los ajustes de precios”. Claro, manteniendo el mismo sistema.
En materia social, el combate del crimen organizado, concretamente el narcotráfico que, tanto ha lastimado a nuestro país, se hará con la legalización de la marihuana. Los grandes capos de la droga, se frotarán las manos, de ser unos mafiosos podrán transformarse en exitosos empresarios como quería hacerlo Pablo Emilio Escobar Gavira allá en Colombia. Eso sin contar los problemas sanitarios que ocasionaría la legalización del cannabis. Lo que ya se padece en la capital.
En cuestión de familia, también se habló de su destrucción legalizando el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Eso sí, en materia de bajar sueldos de magistrados, la “flamante” secretaria de gobernación, que está en contra de la vida y de la familia añadiendo su lamentable participación en el caso Cassez, no quiere renunciar a su jugosa y nada despreciable pensión.
Por otro lado, se apuesta a una disminución de gastos en el sector público reduciendo sueldos, así como viáticos. Se ve difícil este último rubro, máxime cuando se está apostando a su vez por una descentralización administrativa, es decir, que haya una dependencia en cada estado. ¿Cómo se harán las reuniones de gabinete? ¿Por Skype?
No cabe duda, como he dicho en otras ocasiones, que la izquierda es izquierda hasta que llega al poder. Políticas sociales que apuestan a la desintegración familiar y contra la vida que ellos llaman políticas progresistas, aunque sus esquemas institucionales sean viejos y añejos. Una izquierda antiimperialista pero que le apuesta al esquema institucional de la Nueva España, solo que más autoritaria.

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