martes, 7 de agosto de 2018

El culto a la personalidad de las “doctoras”


Bastante humillaron los mal llamados “progresistas” de izquierda a la primera dama saliente. Independientemente de sus orígenes y del escándalo en el que se vio involucrada con la “Casa Blanca”, la esposa del presidente saliente siempre estuvo callada y fue discreta. Sus detractores fueron misóginos en sus ataques.
No es así con la primera dama entrante, de la cual dicen que por primera vez tendremos una doctora como primera dama. Una señora que con su protagonismo ya mató a Galileo Galilei y Copérnico, al decir que el sol gira alrededor de la tierra; confundió una cita bíblica de Jesús con otra de García Lorca, así como el natalicio de Mandela e hizo una mala señal en una entrevista.

Tanta propaganda a favor de ella nos hace recordar el culto a la personalidad de Elena Petrescu. Mejor conocida como Elena Ceacescu, la esposa del presidente de la Rumania comunista hacía que todo mundo la tratara como doctora y una científica reconocida a nivel internacional, sin contar con papeles, como sucede con la esposa del presidente electo de México.
Inclusive, para mejorar los lazos con la Rumania de un Ceaucescu, que se alejó de la extinta URSSS y así acercarse a Occidente, tuvo un trato reverencial por parte de grandes mandatarios y de la misma Reina de Inglaterra. Así podían llegar a un acuerdo para negociar y surtir de alimentos cuando el mismo presidente rumano no le daba de comer a su propio pueblo.
No olvidemos el gran teatro que montaban el presidente y la vicepresidenta del país transilvano, en el cual hacían grandes espectáculos, pero donde solo ellos eran los verdaderos artistas. Los participantes siempre terminaban aplaudiendo a sus infames y ególatras líderes.
Al final, no les sirvió de nada, capturados por un pueblo hastiado fueron juzgados y fusilados por sus militares. La misma Elena Petrescu se atrevió a echarles en cara a sus captores por haber “tocado a los padres de su patria”.
Ninguna muerte se justifica, pero tratándose de estos dos bribones que tenían a un pueblo oprimido, en la carencia total y muriéndose de hambre se entiende tan triste desenlace.
Es de esperar que no se repita la historia de este lado del Atlántico con una primera dama que, hasta el momento ostenta mucho algo que no se sabe si tiene y que, por supuesto, no sostiene cuando sus intervenciones son igual de desatinadas que las de su zafio marido.
Esperemos también que, en México no prive el culto a la personalidad de pareja que, siendo sinceros, está muy lejos de la altura de cualquier dignatario que represente a nuestro país. También deseamos no caer en la censura y la persecución de una tiranía roja como sucedió en los países de la cortina de hierro o lo que se vive actualmente en países de América Latina como Cuba o Venezuela donde hay que rendirle tributo al más tonto del país.
Como dice el dicho; “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”.

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