Mucho
denostaba el actual presidente electo la transición que se vivió con toda
alegría en el año 2000. Decía que no hubo un cambio y, tramposamente, siempre
mezclaba las iniciales de los partidos y así decir que eran lo mismo. Nada más
falso, es verdad que, una vez que el Partido Acción Nacional hace historia ya
que, después de 60 años, accedió al poder, no provocó una revolución.
Con
el eslogan de “El cambio verdadero está
por venir” el actual presidente electo daba una falsa esperanza a más de 30
millones de ciudadanos que confiaron en él y le dieron su voto. Efectivamente
puede haber un cambio y, muy distinto al que se dio con la transición, ya que
éste puede significar un retroceso de 40 años en la vida política mexicana.
En
los gobiernos de la alternancia, hubo panista, pero también buenos elementos
priístas y perredistas en el gabinete, en mayor o menor medida. Comparado con
el gobierno que entrará el próximo 1° de enero del presente año y, sin
descontar que es muy difícil desaparecer una corrupción que imperó por más de
100 años en el país, entrará con viejos cuadros expriístas y hasta salinistas.
No
sorprende así, ver al gran promotor del fraude con la caída del sistema en
1988, el autoritario exgobernador de Puebla, exsecretario de Gobernación y de
Educación en época del presidente Salinas, Manuel Bartlett Díaz dirigiendo la
Comisión Federal de Electricidad. Aquí también me gustaría acotar, ¿Su labro
será defender al sector o proveer de un servicio de calidad a la ciudadanía?
Participante
del movimiento del 68, pero no por parte del lado estudiantil, más bien como
funcionario de lo conocido en aquel entonces el PRI-gobierno, Porfirio Muñoz
Ledo estará a cargo del cambio de Constitución. El también exsecretario de Educación
también tiene un negro historial en el cual se incluye un incidente armado en
el estacionamiento de la ONU en Nueva York.
El
tristemente célebre exjefe de gobierno, que orquestó la gran estafa del milenio
con la línea 12 del metro en la Ciudad de México, la cual estuvo un año sin
funcionar por el pésimo trabajo realizado en su construcción, sin mencionar el
abuso de confianza a los capitalinos al cotizar sus vagones a 16 pesos por
dólar cuando su valor era de 12 en el mercado de divisas, irá a la Cancillería.
El
frívolo canciller, Marcelo Ebrard Casaubón, cercano al círculo de colaboradores
del exregente en época del presidente Salinas de Gortari, Manuel Camacho Solís,
no solo es señalado por la corrupción de la línea 12 del metro, a la que yo más
que dorada llamó pirita, también tuvo un bajo desempeño cuando fue Secretario
de Seguridad Pública en la Capital.
Como
podemos ver, habrá cambios, eso no queda la menor duda, con gente que
reciclarán y que representa al viejo PRI, el peor de ellos, el de los años
70’s, 80’s y hasta 90’s. Ese será el verdadero cambio y no un cambio verdadero.
Un gobierno de Milenio, no por su mayor voto, “los milennians” más bien debido a que al sumar edades, muy
probablemente se llegue al número 1000.
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