jueves, 9 de junio de 2016

Por un transporte público de calidad en la Ciudad de México



Muchas cosas hay que recriminar a 19 años de gobierno de izquierda en la ciudad, sin embargo, su mayor área de oportunidad se encuentra en un servicio de transporte público que incrementó los tiempos de traslado y que ha ido en detrimento de la calidad de vida del ciudadano. En él impera la sobresaturación, la violencia, la falta de educación y la Ley del más fuerte.

Acostumbrado a viajar en Metro todavía mi vida, la línea que estaba en mayor grado de deterioro, cuando yo era apenas un preadolescente, fue la línea 2, que comunicaba a Taxqueña con el Toreo de Cuatro Caminos. Era la época de las regencias. Hoy en día es de las menos peores. La línea 7 naranja, una línea pirrurrís donde solía ver bajar judíos en Polanco es de las peores.

Personas del medio comenta que la peor es la 9, aunque la 8 fabricada con material de solidaridad por el entonces regente Manuel Camacho Solís y cuyo ahijado político nos dejó la corrupción de la línea 12. Menos de un año, se tuvo que paralizar esa línea por el pésimo trabajo técnico que se realizó y la corrupción en la licitación de la misma.

Con un sindicato, afiliado al PRI en su mayoría, pues ¿Cómo un iluminado como el Mesías de Macuspana se iba a poner a dialogar con ellos? Si son la mafia del poder, convino entonces crear dobles pisos e incrementar el parque vehicular y la contaminación de la Ciudad de México. Marcelo Ebrard al menos trataba de llegarles al precio, aunque terminó destapando su corrupción.

Hoy en día, con el movimiento feminazis que exigen dos vagones para ellas solitas en cualquier horario. Cosa curiosa, ya que, con la salvedad de las horas pico, esos vagones suelen ir desocupados siendo un despilfarro de espacio y recursos mientras todos debemos ir apretados en los 9 vagones restantes. Añado que hay mujeres que se sienten más seguras con el género opuesto.

Ya no hablo del metrobús, transporte que tampoco se da abasto ante la sobredemanda de usuarios que hay en horas picos y con espacios tan pequeños para salir, máxime en horas picos. Su vagón de hombres parece una jaula de gorilas de zoológico, está bien que lo parezcamos, pero no nos gusta que nos lo digan de forma tan directa. También tenemos sentimientos.

Si es verdad que hay gente mala en todas partes, como abusadores, también podríamos hablar de mujeres manipuladoras que aprovechan su condición para difamar a alguien del mismo delito. Creo que lo que se debería de buscar, primero, es un transporte de calidad equitativo para ambos géneros y luego exigir zonas que fomenten la seguridad de las damas.Fuera de eso, el Gobierno de la Capital, se ha caracterizado por gastar en frivolidades como los muros naranjas de mujeres (adjunto foto), que deberían servir para eso, y que hoy en día se les ve en todas partes. Nos tratan como ganado con ellos, nos dirigen a donde se les pega la gana sin sentido lógico y práctico, mientras que hay más de cien trenes parados por falta de mantenimiento, goteras y falta de mantenimiento en general. Deberíamos exigir que se transparenten esos recursos.




Añadiré que solamente los gobiernos autoritarios e incompetentes, como lo fueron la URSSS y sus países satélites, o como lo es Cuba, pusieron muros y cerraron fronteras y oportunidades. Así ha hecho el Gobierno Capitalino con los muros naranjas que separan a mujeres de hombres, pero que no solo van con ese fin, más bien nos guían como ganado dentro de las mismas instalaciones.

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