viernes, 10 de junio de 2016

La gran mentira del lobby gay



El concepto de matrimonio es la unión, sea por medio religioso o legal, entre un hombre y una mujer con el fin de fundar una familia, es decir, engendrar hijos. Es verdad que, en la mayoría de las familias, existe disfuncionalidad. El ser humano no es perfecto, lo que produce tampoco es perfecto, aunque sean perfectibles, y el matrimonio no es ajeno a esta característica.

Sin embargo, no hay nada más disfuncional, de entrada, que la unión entre dos hombres o dos mujeres. Con esto, hay que tener mucho cuidado y no confundir, porque otra de las grandes mentiras de la tiranía de dicho lobby es confundir el que uno no esté de acuerdo con su postura con el odio. Ante todo, se respeta la dignidad del ser humano.

Ellos, en una relación jurídica como sociedad de convivencia, tienen la libertad de ejercerla a su modo y manera. Aunque, la ley se ha vuelto muy permisiva al respecto, si yo voy con mi novia y meto mano, por así decirlo, puedo incurrir a faltas a la moral y ser merecedor de una sanción. Curioso, las parejas homosexuales, no. Medida discriminatoria de antemano.

Estas parejas se pueden venir besando, manoseando y haciendo otras orgías, hasta tiene un vagón del metro que ellos toman como suyo para venir con su espectáculo que, según ellos, es muy progresista. Nada más alejado de la realidad, se les olvida que también viajan familias con niños y que realmente, si es incómodo ver una pareja heterosexual, pues con más razón la de ellos.


Desgraciadamente no queda ahí la presión que hacen algunos organismos internacionales y la tiranía de algunas minorías. Quieren convertir las uniones de convivencia en una institución como el matrimonio, y creerse con el derecho de adoptar niños. ¿Dónde queda la finalidad del sagrado sacramento del matrimonio? Ellos no pueden engendrar hijos.

¿Y los derechos de los niños? ¿Dónde quedan? Todo niño tiene derecho a tener un padre y una madre como debe de ser. También los niños tienen derecho a una buena calidad de vida donde no sufran de maltrato psicológico o físico en un entorno familiar disfuncional. ¿Qué hay más disfuncional que una pareja del mismo sexo? Y ya no hablamos de los abusos sexuales a ellos.
La tiranía del lobby gay quiere hacernos ver, mediante engaños, la disfuncionalidad y los errores de una familia normal, ellos lo superarían. Acaso con ellos ¿No habría infidelidad? ¿No habría abuso infantil? ¿Tampoco habría pederastia? Si de antemano ya hay una perversión entre la unión de parejas del mismo sexo, ¿Qué garantiza que no se dé con un niño adoptado?

Lo bueno es que la intención del presidente tuvo repercusión social. Tanto la Iglesia Católica como las evangélicas, no solo se opusieron a este agravio, sino que además las unió. También surgió el Frente Nacional en defensa de las Familias Mexicanas. La tiranía minoritaria del Lobby Gay no se saldrá con la suya, ni con la presión mediática que ejerzan sobre Marvel o Disney.


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