El
concepto de matrimonio es la unión, sea por medio religioso o legal, entre un
hombre y una mujer con el fin de fundar una familia, es decir, engendrar hijos.
Es verdad que, en la mayoría de las familias, existe disfuncionalidad. El ser
humano no es perfecto, lo que produce tampoco es perfecto, aunque sean
perfectibles, y el matrimonio no es ajeno a esta característica.
Sin
embargo, no hay nada más disfuncional, de entrada, que la unión entre dos hombres
o dos mujeres. Con esto, hay que tener mucho cuidado y no confundir, porque
otra de las grandes mentiras de la tiranía de dicho lobby es confundir el que
uno no esté de acuerdo con su postura con el odio. Ante todo, se respeta la
dignidad del ser humano.
Ellos,
en una relación jurídica como sociedad de convivencia, tienen la libertad de
ejercerla a su modo y manera. Aunque, la ley se ha vuelto muy permisiva al
respecto, si yo voy con mi novia y meto
mano, por así decirlo, puedo incurrir
a faltas a la moral y ser merecedor de una sanción. Curioso, las parejas
homosexuales, no. Medida discriminatoria de antemano.
Estas
parejas se pueden venir besando, manoseando y haciendo otras orgías, hasta
tiene un vagón del metro que ellos toman como suyo para venir con su
espectáculo que, según ellos, es muy progresista. Nada más alejado de la
realidad, se les olvida que también viajan familias con niños y que
realmente, si es incómodo ver una pareja heterosexual, pues con más razón la
de ellos.
Desgraciadamente
no queda ahí la presión que hacen algunos organismos internacionales y la
tiranía de algunas minorías. Quieren convertir las uniones de convivencia en
una institución como el matrimonio, y
creerse con el derecho de adoptar niños. ¿Dónde queda la finalidad del sagrado
sacramento del matrimonio? Ellos no pueden engendrar hijos.
¿Y
los derechos de los niños? ¿Dónde quedan? Todo niño tiene derecho a tener un
padre y una madre como debe de ser. También los niños tienen derecho a una
buena calidad de vida donde no sufran de maltrato psicológico o físico en un
entorno familiar disfuncional. ¿Qué hay más disfuncional que una pareja del
mismo sexo? Y ya no hablamos de los abusos sexuales a ellos.
La
tiranía del lobby gay quiere hacernos ver, mediante engaños, la disfuncionalidad
y los errores de una familia normal, ellos lo superarían. Acaso con ellos ¿No habría
infidelidad? ¿No habría abuso infantil? ¿Tampoco habría pederastia? Si de
antemano ya hay una perversión entre la unión de parejas del mismo sexo, ¿Qué
garantiza que no se dé con un niño adoptado?
Lo bueno es que la intención del
presidente tuvo repercusión social. Tanto la Iglesia Católica como las
evangélicas, no solo se opusieron a este agravio, sino que además las unió.
También surgió el Frente Nacional en defensa de las Familias Mexicanas. La
tiranía minoritaria del Lobby Gay no se saldrá con la suya, ni con la presión
mediática que ejerzan sobre Marvel o Disney.


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