Dentro de
las grandes falacias de la izquierda es que la Ciudad de México es una ciudad
vanguardista donde su nivel de educación es bastante elevado. Siento sacarlos
de su burbuja, desgraciadamente es todo lo contrario. Los pasados comicios por
el Constituyente lo demostraron donde el nivel de abstencionismo rondó por el
70%. Beneficio para todo sistema clientelar.
Se
volvió a mostrar que, salvo algunas excepciones como la Delegación Benito
Juárez, donde las escuelas son como panaderías, una enfrente de la otra, el
nivel sociocultural es bajo en general. La importancia del Constituyente es
fundamental ya que se diseñarán las reglas del juego y de ahí se derivará la
fortaleza institucional que puedan tener los futuros gobiernos capitalinos.
Puntos
tan importantes en la agenda, como los relacionados a derechos humanos como son
el respeto a la vida, los derechos de los niños, la defensa de la familia,
pueden quedar afuera de la misma y colocados a un lado como han hecho gobiernos
anteriores. Dirigir las políticas públicas para seguir manteniendo un sistema
clientelar que pagó $ 300.00 por el voto ciudadano.
La
autonomía que deberán tener las alcaldías en materia de recaudación predial o
para cubrir el servicio del agua. Que los gobiernos capitalinos no sigan
utilizando, sin transparencia alguna, como caja chica para seguir derrochando
nuestros impuestos y pagos de servicios, máxime en un tema tan importante como
el relacionado a un recurso vital que es el agua.
Violentar
los derechos ciudadanos en materia de tránsito, como se hizo recientemente en
detrimento de la calidad del aire que respiramos. Priorizar el que los
capitalinos tengamos un transporte de calidad, digno de lo que realmente sería
una ciudad de vanguardia, donde no sufra por falta de mantenimiento o
saturación en horas pico y que reduzca tiempos de traslado.
Una
legislación que regule la construcción desmedida que tenemos en la Ciudad de
México, derivada del famoso bando 2 que impuso, de forma autoritaria e
irresponsable, uno de los peores Ejecutivos que gobernó la Ciudad de México. Asimismo,
la transparencia en las licitaciones y uso de recursos que se niegan a realizar
los Jefes de Gobierno, en especial a partir del 2001.
La
derogación de un abusivo y deleznable Reglamento de Tránsito que de forma
fascista y terrorista busca hacerse de recursos, que no transparenta, a costa
de los conductores vehiculares dejando a un lado otras obligaciones como el
control que ha tenido el crecimiento desmedido del uso de la bicicleta sin
respetar señalizaciones o los derechos peatonales.
Finalmente, el manejo
responsable, no solo de los recursos provenientes de los impuestos o pago de
servicios que realizamos los capitalinos, también del endeudamiento que ha
crecido de forma sistemática a partir de que llegó el PRD a gobernar la ciudad.
También la derogación de un impuesto injusto como la tenencia. Son muchos los
puntos a tratar, como para ser apáticos y no votar.
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