Del
presidente se dicen muchas cosas. Los muy cercanos a él dicen que, desde
pequeño no soportaba perder. Al jugar a las canicas se enojaba y como niño
berrinchudo se iba. En circunstancias muy extrañas, con distintas versiones,
comentan la muerte de su hermano. Al perder un partido de béisbol, su deporte
favorito, de un pelotazo en la nuca dejó parapléjico a un amigo.
Con el
tiempo fue mostrando ese carácter autoritario y totalitario que, sin embargo,
ha sabido atraer ciertas simpatías. Fue así que no reconoció sus derrotas en
Tabasco, en la Ciudad de México ganó violando la Constitución, no cumplía con
el tiempo de residencia en la Capital.
Como
Jefe de Gobierno violó la ley y por ello casi le quitan el fuero. Hizo lo que
mejor sabe hacer, la víctima y ganó más simpatías. Pierde dos campañas
presidenciables y las desconoce haciendo el ridículo en ambas contiendas.
En la
primera se nombra presidente legítimo con todo un circo que hizo en el Zócalo
de la Ciudad de México. En la segunda todavía nos reímos con el circo de
animales en que llevó para “comprobar un supuesto fraude electoral”.
También
llegó a esa posición utilizando a las personas para después traicionarlas como
a Cuauhtémoc Cárdenas y la corriente perredista de los chuchos. Pasó al
pragmatismo político para alcanzar sus metas como unirse con los evangélicos
del Partido Encuentro Social o PES.
Como
líder religioso y mesiánico ha perdonado a gente corrupto y adversarios
políticos como a Manuel Bartlett Díaz, Ricardo Monreal Ávila, Marcelo Ebrard
Casaubón, Tatiana Clouthier, Gabriela Cuevas Barrón y una larga, pero muy larga
lista. Reafirma ese carácter pragmático y maquiavélico a fin de conseguir sus ambiciones
personales.
Terminará
traicionándolos y traicionando al pueblo que le brindó su confianza en los
pasados comicios. Será ahí donde se empiecen a agudizar las amenazas a quienes
discrepen y no piensen como su tiránica alteza.
Amenazó
a Tabasco e incendió sus pozos petroleros afectando a la ciudanía y a los
trabajadores de Petróleos Mexicanos o PEMEX. Amenazó a sus adversarios dentro
del PRD para ser candidato a la Jefatura de Gobierno. Sacó a Cuauhtémoc
Cárdenas y traicionó a Rosario Robles para la contienda del 2006.
Amenazó
a Felipe Calderón cuando le ganó legítimamente las elecciones del 2006. Amenazó
nuevamente al PRD en dejarlo como un cascarón y amenazó con soltar el tigre.
Como vemos, el pequeño tirano rojo es un pequeño tirano rojo que amenaza pero
cumple con las mismas.
Hoy
amenaza a los periodistas que no les son afines, amenaza a la prensa crítica
como el Diario Reforma, amenaza a propios extraños sin soportar que se toque su
inmaculada imagen ni con el pétalo de un rosa.
Tenemos
en el poder a un pequeño tirano que le gusta amenazar, desgraciadamente,
también es un temible hombre que cumple con sus amenazas. Pobre México donde el
resentimiento y el odio ganaron en los pasado comicios, es lo que cosechó este
hombre y por desgracia, es lo que tenemos hoy en día.
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