Dentro
de las muchas mentiras y contradicciones por parte del ejecutivo del gobierno
de México se puede observar aquella que al tenor decía; “Si Trump se mete con México ahí me tendrá respondiéndole vía Twitter”.
Nada
más alejado de la realidad. Cierto es que hay un distanciamiento tácito hacia
Estados Unidos en el momento que se invitó al tirano de Venezuela, Nicolás
Maduro, a la toma de protesta en México del primer mandatario. Aunado con la
postura neutral de México, bajo la vieja Doctrina Estrada, con lo que sucede en
ese país hermano.
También
hay una relación ríspida en materia de inmigración ya que, mientras el
presidente norteamericano cerró frontera, el mexicano ofreció trabajo a los
millones de migrantes centroamericanos que llegaron a nuestro país, máxime
cuando no hay empleo aquí.
La
primera bravata fuerte la dio el presidente norteamericano el pasado 28 de
marzo cuando, vía Twitter, arremetió contra nuestro gobierno diciendo que no
hacíamos nada en contra de los migrantes. “Hablan
mucho pero no hacen nada”, añadió en inglés.
La
respuesta del gobierno fue lo más patética y cobarde que pudo hacerse cuando en
la conferencia de prensa se habló de que es respetable esa postura y que
prefieren respetar. No faltaría el circo demagogo y populista cuando en un mitin
con acarreados afines al régimen levantaron con pezu...perdón, mano a fin de
votar si el presidente no debía contestar y era mejor respetar.
De por
sí el presidente Trump ya había demostrado que no respetaba a nuestro
presidente cuando el año pasado le llamó “Juanito
Trump”. Y es que el norteamericano, no será santo de mi devoción, pero si
le reconozco que ladra mucho para negociar alto, a diferencia del presidente
mexicano que ladra tras su cola, no sabe lo que quiere.
Y es que,
en las negociaciones del famoso Tratado
Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá conocido como TEMEC, no fueron de lo
más favorable. Y es que mientras el gobierno piensa que el equiparar las
condiciones laborales entre la industria automotriz mexicana con la
norteamericana, a 3 años, fue una gran vitoria a favor de los trabajadores.
Nada dista
más de la realidad, se perderá competitividad en este sector y se hace lo que
buscaba el presidente norteamericano, que las fábricas se queden en territorio
norteamericana. Aquí aumentará el desempleo.
Otro
punto reciente es el arancel del 17.5% al tomate mexicano que afectará
fuertemente a nuestros productores. El gobierno no estará de acuerdo, seguramente,
pero mantendrá su cobarde actitud de respeto y entreguismo con el riesgo de que
se pueda caer el TEMEC.
Ya no
quiero hablar de la cancelación del Programa
Paisano que dejará sin apoyo a nuestros connacionales que nos visiten en
temporada de vacaciones perdiendo así un buen ingreso por remesas.
De esta
manera el gobierno del ejecutivo dista mucho de su campaña cuando como porro
universitario ofrecía responder duramente a Trump y no dejarse y ahora tener una
postura por demás cobarde y entreguista mientras que el presidente
norteamericano nos pierde todo respeto como país y como gobierno.
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