domingo, 11 de marzo de 2018

Anaya les estorba



Empezaba la década de los 40’s y agonizaba la presidencia del General Lázaro Cárdenas del Río. El designado por el presidente a sucederlo fue el General Manuel Ávila Camacho. El principal competidor de estos comicios fue el militar político y empresario Juan Isidro Andreu Almazán. Incluso, con el recién formado Partido Acción Nacional, se hizo una asamblea a fin de ver si se le apoyaba.

El principal fundador del blanquiazul, D. Manuel Gómez Morín, no quiso apoyar a Almazán, pero dejó a la libre conciencia de los panistas de la época si decidían o no brindarle su apoyo a Almazán. De nada sirvió, el aparato del régimen se imponía y, con la amenaza de auditar sus empresas, el Gobierno logró que el principal candidato opositor se bajara de la contienda.


Después de eso, se dieron casos donde no existieron candidatos opositores como en época de los 70’s o el caso más extremo, donde el candidato oficialista, fue asesinado en 1994. Desde entonces, nuestra frágil democracia, tuvo unas elecciones ejemplares, donde la participación ciudadana fue fundamental, y con lo cual se logró una alternancia pacífica.

Desgraciadamente, desde el 2006, ha imperado la estrategia del miedo y por consecuencia del voto útil. La mayoría de los ciudadanos mexicanos temen que regrese el populismo y demagogia que tanto daño hizo a nuestro país. Eso lo supo capitalizar el candidato de AN, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa mientras que el candidato del Partido Revolucionario Institucional no levantaba.

Empero, en el 2012, el candidato del PRI utilizó exactamente la misma estrategia ante un candidato que realmente representa el retroceso y la involución de nuestro México, tanto en el ámbito político, social como en el económico. Ante el desgaste del partido oficialista, su Presidente optó por la misma fórmula de hace 6 años, apostarle al voto útil y del miedo.

Desgraciadamente no contaban con una sociedad que está cansada de su corrupción y de que el Jefe del Ejecutivo contara con niveles tan bajos de popularidad, no solo por los abusos de su gabinete sino también por querer imponer una agenda internacional que atenta contra la vida y los valores de las familias mexicanas. Por ello buscaron un candidato no militante.

Un candidato que cuenta con un buen perfil pero que, desgraciadamente, arrastra con el desprestigio de su partido. En una reunión con la Asociación de Banqueros de México, el Ejecutivo habló de la amenaza del populismo y la demagogia. La misma apuesta de hace 6 años que no funcionó, el presidente de la ABM le reviró con la confianza que su sector le tiene a las instituciones.


Las luces rojas se encendieron en el partido de estado y, debido a que su candidato no levanta, han utilizado las instituciones como la Procuraduría General de la República y hasta el CISEN a fin de golpear al candidato que les estorba, en este caso representado por la figura de Ricardo Anaya Cortés, el candidato de Por México al Frente. Primera vez en nuestra historia que se hace.

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