Desde
su toma de protesta, el 1 de diciembre del año pasado, el primer mandatario ha
intentado controlar todo desde presidencia. Desde la Secretaría de Hacienda del
país hasta la Comunicación Social.
En
estos 200 días de gobierno, el presidente se ha metido en todo lo que no le
corresponde en cuanto a sus facultades se refiere. En sus homilías matutinas
habla de asuntos religiosos violando la máxima juarista. Recuerda a cualquier sacerdote
o pastor desde el púlpito de un templo arengando su sermón.
En
temas privados, se metió en el tema de la compra de Fox por Disney, un tema que
además ni siquiera entra en la soberanía nacional y del que, a mi parecer,
seguro desconoce.
También
ha tocado temas deportivos, máxime en relación con su deporte favorito, el
béisbol, del cual no pudo ser jugador de las Grandes Ligas ya que se fastidió
una rodilla. Lo cual, además muestra sus profundos traumas, complejos y
frustraciones.
Otros
temas que trastocó como la moral o la ética, que tampoco le corresponden como
la famosa Cartilla Moral.
Lo
mismo en materia educativa o hasta de la familia con contradicciones como la
educación de los padres de familia, pero repartiendo dinero a los ni-nis y
cuando se le cuestionó por su destino en consuma de alcohol, cigarro o hasta
drogas y prostitución, se refirió a que son jóvenes.
Otro
tema en que le encanta divagar, aunque muestre su profunda ignorancia son la
Historia o Geografía cuando se refirió a que México fue fundado hace más de 10
mil años, que aquí había imprentas mientras que en Nueva York pastaban los
búfalos. Bisontes, también falló en zoología.
En lo
económico y financiero, el de las Calificadoras financieras a quienes les
recomendó que tomaran en cuenta el factor corrupción con respecto a otras
administraciones. También les dijo que su información estaba mal, con su famoso
“Tengo otros datos” y les exigió una disculpa.
Misma
disculpa que les exigió a los periódicos The New York Times, The Wall Street
Journal o Financial. Tocando este tema, se ha tomado la libertad de
corregir y enseñar la profesión a periodistas de larga trayectoria como José
Cárdenas o lo sucedido recientemente con el semanario Proceso. Ya no
quiero referirme a los temas en materia legislativa y judicial que también ha
allanado.
Ese
vicio de meterse en todo, aunque no le corresponda, le explotó la
semana pasada en un Hotel de San Luis Potosí, cuando un grupo de manifestantes
arribaron al reclamarle una solución a su problema de agua, que las autoridades
locales no les resuelven.
Cierto
es, que para eso existen los órdenes, y que ese problema no le corresponde. Sin
embargo, también es verdad que se cree un iluminado, como le hizo ver el diputado
Porfirio Muñoz Ledo, que quiere controlar TODOS los temas y ámbitos,
aunque quede fuera de sus facultades.
Concluyo
recordándole al presidente, que, aunque estudiara Ciencias Políticas, para
opinar, solamente debería de ser solo de política, pues debería más abocarse a sus
facultades como primer mandatario, que además protestó, en vez de ser un sabelotodo
y querer abarcar todo. Es decir, que hable menos y gobierne más ya que “El
que mucho abarca, poco aprieta”.
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