Todo en
esta vida conlleva un riesgo. Desde que sale uno de su casa puede sufrir un
accidente, mayor probabilidad hay que sea automotriz comparado a que un piano
nos pueda caer en la cabeza.
Así
operan los mercados financieros; midiendo el riesgo que existe. Si un automóvil
modelo Jetta de la marca Volkswagen durante un año se vuelve el más robado por
los amigos de lo ajeno, la prima del seguro subirá el próximo año. Es decir, el
riesgo va desde el sector asegurador, las inversiones, los créditos y así
sucesivamente.
Hoy en día,
no solamente se evalúa a las personas cuando adquieren un crédito según su
morosidad o puntual pago con otras empresas. También se mide su capacidad de
pago y el riesgo de que excesivos créditos hagan que incumpla sus obligaciones.
Lo mismo pasa
con los países. Como es sabido, cuatro son las formas de financiarse de un
país; los impuestos, la deuda, el impuesto inflacionario y las inversiones. El
primer y cuarto punto son lo más óptimo y entra dentro de la evaluación que las
calificadoras hacen sobre los ingresos de un país.
El
impuesto inflacionario es el impuesto más injusto mientras que la deuda, muchos
la comparan con el alcohol. Es necesaria y debe dirigirse a la inversión, incluso
hay una Ley de Deuda que marca como debe ser, y obviamente evaluar si se podrá
hacer frente a los compromisos adquiridos. Eso es lo que evalúan las
calificadoras.
Son
tres las calificadoras; Moodys, Standard & Poor’s y Fitch Ratings. Es
necesario la calificación de al menos dos de las tres calificadoras a fin de
obtener mayor certeza y evitar la corrupción. Fitch suele ser la más tranquila
de las tres y Moody’s la más severa por decirlo así.
El
que Fitch bajara el grado de inversión de PEMEX no sorprende, fueron muchos los
desaciertos durante los dos primeros meses de gobierno. La pésima estrategia
para combatir el robo de combustible, los costos que le generó a PEMEX el
desabasto de gasolina aunado a la disminución de ventas, compra de pipas,
invertir en una nueva refinería cuando existen otras que no están funcionando
en su totalidad, etc.
Y
eso sin contar la decisión que se tiene de ya no exportar petróleo y querer
solo abastecer el mercado interno. PEMEX se vería imposibilitado para pagar la
deuda contraída. No olvidemos el triste papel que provocó el director
financiero de la paraestatal que ni siquiera podía decir en forma correcta en
inglés “Cash Flow” en su visita a
Nueva York.
Despotricar
y descalificar a una prestigiosa firma que hace su trabajo de evaluación, no es
el camino correcto máxime cuando se cuenta con personal que no cumple con el
perfil para dirigir la Secretaría de Energía o la Dirección de PEMEX.
No
se entiende, que ya no se está en campaña. Ya no se está engañando a tus seguidores
o al “pueblo bueno”. Descalificar a Fitch como también se hizo con The Wall Street Journal muestra el
desconocimiento de un mundo globalizado, la ignorancia de la operación del
mismo y del funcionamiento sociocultural otras regiones del mundo.
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