lunes, 18 de febrero de 2019

El golpe al trabajador


Hoy en día el sistema de pensiones del sector privado, y una buena parte del sector público, es gestionado por las Administradoras de Fondos para el Retiro mejor conocidas como AFORES.
Una vez que los recursos del trabajador llegan a la Administradora, este invierte esos recursos mediante Sociedades de Inversión. Pero no lo hace en cualquier Sociedad de Inversión, si no en unas especiales llamadas Sociedades de Inversión de los Fondos para el Retiro, mejor conocidos como SIEFORES.
Las SIEFORES son portafolios de inversión que buscan amortiguar riesgos buscando una menor minusvalía, en caso de que se diera, y tratando de obtener una mayor plusvalía. La minusvalía es cuando la SIEFORE va perdiendo, pero no se vuelve pérdida hasta que se traspasa la cuenta o se pensiona uno. La plusvalía es el proceso contrario.
Puede haber corrupción, en especial en el sistema de traspaso de las AFORES. También hay una empresa dominante que no debería de haberlo ya que la CONSAR es la autoridad competente al respecto.
Volviendo a las SIEFORES, estos portafolios de inversión se componen de instrumentos de deuda gubernamental, así como de acciones. Precisamente y, buscando minimizar el riesgo, la deuda gubernamental es la de menor riesgo ya que el Estado DEBE CUMPLIR con su obligación.
Por ende, las empresas accionarias siempre llevarán mayor riesgo. Que reduce ese riesgo, que el gobierno esté institucionalmente fuerte y estable y cumpla con sus compromisos, uno de ellos, por ejemplo, es la Construcción del Aeropuerto Internacional de Texcoco.
Es ahí cuando gobierno, como garante y parte como entidad impulsora, y empresas privadas invierten a fin de construir una obra que, en el largo plazo, será una inversión por el flujo de divisas que se recibirán por un sector tan importante como es el turismo. Por ello, para muchos inversionistas, fue atractivo meter su dinero ahí.
Al momento que, un gobierno, no da continuidad y concluye una obra, sin razón alguna, aunque sea para hacerla en otra parte, pero sin estudios previos, como el ambiental, pues genera desconfianza y hace que los capitales se vayan.
Eso provoca aumento en tasas de interés para evitar que salgan, pero afecta al mercado accionario. Por un lado, encarece la deuda, por otro provoca pérdidas a las empresas que participan en el proyecto, como las constructoras.
Por ende y, por más que se quiera negar, los mercados son los mercados y son los principales indicadores de un país. Por más que se niegue, la caída en los rendimientos de las acciones que, significó minusvalías considerables, ES UNA REALIDAD.
El gobierno, de esta forma, acaba de robarle al trabajador, del cual dice preocuparse, cantidades considerables de dinero por una decisión caprichosa y no dar continuidad a las obligaciones ya adquiridas por nuestro país. ESTE GOBIERNO NOS ACABA DE ROBAR DINERO, así tal cual, y sin recibir nada tampoco. Por una muy desafortunada decisión. También aumentó el riesgo de invertir en México. ¡NO NOS AYUDES COMPADRE!

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