Hoy en
día el sistema de pensiones del sector privado, y una buena parte del sector
público, es gestionado por las Administradoras de Fondos para el Retiro mejor
conocidas como AFORES.
Una vez
que los recursos del trabajador llegan a la Administradora, este invierte esos
recursos mediante Sociedades de Inversión. Pero no lo hace en cualquier
Sociedad de Inversión, si no en unas especiales llamadas Sociedades de
Inversión de los Fondos para el Retiro, mejor conocidos como SIEFORES.
Las SIEFORES son portafolios de inversión
que buscan amortiguar riesgos buscando una menor minusvalía, en caso de que se
diera, y tratando de obtener una mayor plusvalía. La minusvalía es cuando la
SIEFORE va perdiendo, pero no se vuelve pérdida hasta que se traspasa la cuenta
o se pensiona uno. La plusvalía es el proceso contrario.
Puede haber
corrupción, en especial en el sistema de traspaso de las AFORES. También hay
una empresa dominante que no debería de haberlo ya que la CONSAR es la
autoridad competente al respecto.
Volviendo a
las SIEFORES, estos portafolios de inversión se componen de instrumentos de
deuda gubernamental, así como de acciones. Precisamente y, buscando minimizar
el riesgo, la deuda gubernamental es la de menor riesgo ya que el Estado DEBE
CUMPLIR con su obligación.
Por
ende, las empresas accionarias siempre llevarán mayor riesgo. Que reduce ese
riesgo, que el gobierno esté institucionalmente fuerte y estable y cumpla con
sus compromisos, uno de ellos, por ejemplo, es la Construcción del Aeropuerto
Internacional de Texcoco.
Es
ahí cuando gobierno, como garante y parte como entidad impulsora, y empresas
privadas invierten a fin de construir una obra que, en el largo plazo, será una
inversión por el flujo de divisas que se recibirán por un sector tan importante
como es el turismo. Por ello, para muchos inversionistas, fue atractivo meter
su dinero ahí.
Al
momento que, un gobierno, no da continuidad y concluye una obra, sin razón
alguna, aunque sea para hacerla en otra parte, pero sin estudios previos, como
el ambiental, pues genera desconfianza y hace que los capitales se vayan.
Eso
provoca aumento en tasas de interés para evitar que salgan, pero afecta al
mercado accionario. Por un lado, encarece la deuda, por otro provoca pérdidas a
las empresas que participan en el proyecto, como las constructoras.
Por
ende y, por más que se quiera negar, los mercados son los mercados y son los
principales indicadores de un país. Por más que se niegue, la caída en los
rendimientos de las acciones que, significó minusvalías considerables, ES UNA
REALIDAD.
El
gobierno, de esta forma, acaba de robarle al trabajador, del cual dice
preocuparse, cantidades considerables de dinero por una decisión caprichosa y no
dar continuidad a las obligaciones ya adquiridas por nuestro país. ESTE
GOBIERNO NOS ACABA DE ROBAR DINERO, así tal cual, y sin recibir nada tampoco.
Por una muy desafortunada decisión. También aumentó el riesgo de invertir en
México. ¡NO NOS AYUDES COMPADRE!
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