Recientemente
escuché el testimonio de Patricia Sandoval, una ciudadana radicada en Jalisco,
que tuvo tres abortos y que trabajó para Planned Parenthood en California. ¡Es
un relato verdaderamente escalofriante! Por ende, me dejó mucho para analizar y
contribuir con la siguiente opinión en relación a este controvertido tema.
Partiremos
del derecho romano donde el Nasciturus,
se le reconocían derechos al nonato, para ello tomaré dos ejemplos, el primero
en relación a una mujer condenada a muerte, ésta podía esperar a dar a luz y
posteriormente ser ejecutada. El otro caso era el derecho que adquiría del
padre, el no nacido, dentro del vientre de la madre, aun cuando ella fuera
infiel.
Actualmente,
la Declaración Universal de los Derechos Humanos firmado por México ante
Naciones Unidas en 1948, en su artículo 3 nos habla del derecho que tiene todo
individuo a la vida. Nuestra Carta Magna, reconociendo tratados
internacionales, no se queda atrás en lo que concierne a los derechos humanos
en su Artículo 1, y el Derecho a la Vida en su Artículo 29.
Mientras a la opinión pública se le bombardea diariamente, por
parte de los que están a favor del genocidio de inocentes, que es el “derecho
de la mujer a elegir sobre su cuerpo” y que el feto no es más que “una bolsa de
células” cuando todo organismo está compuesto por células, incluyendo el ser
humano y eso no le quita ni su carácter de individuo ni sus derechos como
persona.
Sin
embargo, el negocio de este genocidio, va más allá del aborto. La empresa
Planned Parenthood está inmersa en escándalos con el tráfico de órganos,
precisamente del asesinato de estos niños en gestación. Incluso se reutilizan
sus partes para la industria de cosméticos, así como los nazis fabricaban
jabones con la grasa de los judíos que asesinaron durante el Holocausto.
Eso
sin contar las consecuencias negativas que ocasionan a la sociedad el negocio
del aborto, los daños psicológicos a las madres y a los mismos padres que
fueron mal orientados y víctimas de las mentiras con el propósito de que
consumaran el asesinato de inocentes e hicieran rentables a esas empresas donde
si no existe la ética, mucho menos el juramento hipocrático.
Basándose
en sus principios de Doctrina y en el respeto a la vida y la dignidad humana,
Acción Nacional debe tener una voz firma, tanto en su dirigencia local como en
sus representantes, a fin de ejercer presión en la Ciudad de México para que
sus autoridades prohíban y penalicen el aborto y destinen recursos a
asociaciones que orienten en la paternidad y asistan a los niños no deseados.
Por último y, en el ámbito
Federal, los representantes de Acción Nacional deben ejercer presión con el
propósito de que, desde la misma constitución, se reconozca el derecho a la
vida desde su concepción y en el vientre de la madre con el propósito de que, a
nivel local, no se modifiquen las leyes con la finalidad de beneficiar a la
industria del genocidio y de la muerte.
creo que es por simple y elemental lógica que un ente que tiene su propio adn de humano distinto al de la madre, sangre de características distintas a la de la madre, y se encuentra en una constante evolución desde el vientre hasta el sepulcro "alguien" dicte que "algo mágico pasa" a partir de la semana 12 en que se vuelve humano.
ResponderEliminarEl "argumento" de que "no siente" me hace pensar en que si quiero asesinar a alguien, bastará con que lo anestesie para que no sufra cuando lo apuñale o le de un balazo