El pasado
30 de Noviembre llegó a su fin doce años de la alternancia en el poder. Algunos
se han empeñado en marcarlo como que tuvo un saldo negativo. Para los que
tenemos memoria y sabemos lo que fueron 8 décadas de priato consideramos que hubo un saldo positivo. El cansancio de un
sistema anquilosado de 80 años y la esperanza de un cambio fue un eje
motivador.
¿Qué
se logró en estos 12 años de alternancia? ¿Cuáles son sus aportes positivos? Uno
de los principales aportes de los gobiernos de la alternancia fue la
estabilidad económica pese a una crisis externa. Se tenía la famosa frase que
decía, Si a Estados Unidos le da gripe,
México tendrá pulmonía. Este estigma se dejó atrás en lo económico gracias
a los dos gobiernos panistas.
El
expresidente Vicente Fox Quesada aprovechó los excedentes petroleros a fin de
pagar parte de la deuda. Un sobreendeudamiento que nos fue heredado de los
regímenes priístas. Por fin PEMEX
dejó de servir como caja chica del gobierno en turno con el fin de disminuir la
carga financiera del país. El gobierno de Calderón tampoco se quedó atrás en
cuestión económica.
El
país estuvo bien blindado ante la crisis económica que azotó al mundo en 2008,
y hay un reconocimiento a nivel mundial de cómo el gobierno del Presidente
Felipe Calderón Hinojosa manejó la recesión. Además, se alcanzó niveles
históricos en el nivel de Reservas Internacionales y de Recaudación Fiscal,
pese a que ambos gobiernos quedaron a deber una Reforma.
Pese
a la falta de una Reforma Fiscal que hiciera más efectiva la recaudación, se
logró sacar una Laboral que provee a los empleados más derechos como es el caso
de las empleadas domésticas. No digamos en cuestión minera donde el patrón está
obligado a cerrar una mina si ésta es insegura. Dos sexenios en los que se
invirtió en infraestructura como nunca antes hubo en México.
Fueron
doce años donde se construyeron el mayor número de carreteras creando así
empleos y las bases para un crecimiento económico. Además se invirtieron recursos
con el propósito de sacar a la población de la marginalidad con programas como
el de Oportunidades o el de PyMES. Se
dieron apoyos a fin de que se abrieran más pequeñas y medianas empresas.
En
materia política y, tal vez siendo una espada de doble filo, se dio más
independencia a los Estados y Municipios respetando así el Federalismo.
Desgraciadamente caímos en cacicazgos estatales y municipales. También se
encaminó una lucha contra el crimen organizado que nunca antes se había hecho
en el país pese a los daños colaterales que generó.
Aún así, la decisión de enfrentarse al crimen fue firme y enérgica. Sin
embargo, el mayor logro que tuvieron estos doce años fue en materia de
rendición de cuentas y transparencia. De esta forma se involucró a la ciudadanía,
quien fungió como observadora, y, a diferencia de los gobiernos revolucionarios,
se informó de lo que se hacía y cuanto se gastaba. Y aunque falta que en los
Estados y Municipios se haga lo mismo, se dejan las bases institucionales para
el gobierno entrante, incluso para tener un crecimiento sostenido en años
venideros.
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