Recientemente,
el Candidato de las Izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, prometió que el sistema
de pensiones, sería manejado 50% por el Estado. También hizo el comentario de
que el IFAI no sirve para nada. Nada
sorprendente de quien, como Jefe de Gobierno, se opuso a la transparencia en el
manejo de las Finanzas en la Ciudad de México. Además nos hace recordar dos
episodios en la historia de México, el primero cuando el Presidente Luis
Echeverría Álvarez decía tajante y autoritariamente, que la política monetaria
se llevaría desde los Pinos. La otra cuando el mismo Obrador mandó al diablo a
las instituciones en el 2006 cuando cerró, con dinero de la ciudad, Paseo de la
Reforma y sus calles aledañas y se autonombró “Presidente Legítimo”.
Algunos dirán que son medidas
adecuadas. Sin embargo, poco recordarán los resultados de esas decisiones.
Durante la mayor parte de esas casi 8 décadas, el Estado, a través del IMSS y
sus directores, administró el sistema de pensiones, el cual casi siempre estuvo
en números rojos y al borde de la bancarrota. Derivado de lo anterior, en los
últimos años del priísmo, se decidió que fuera la banca quien la administrara
eso, sin antes, realizar una serie de reformas como la ampliación de la edad de
jubilación o el tiempo de la misma. Además, cabe recordar, los efectos de
dichas decisiones a nivel mundial y en la actual crisis. En España, el Gobierno
de Zapatero, dejó en número rojos el sistema de pensiones que dejó con saldo
favorable Aznar. Lo mismo en Argentina con los peronistas.
Sin ser perfecto, el IFAI ha
permitido proveer de transparencia en el manejo de las Finanzas Públicas. Desde
luego, no está ajeno de que existan abusos. Empero, permite a la ciudadanía
participar en la vida pública del país sin contar el efecto espantapájaros que tiene a fin de evitar
abusos por parte de los servidores públicos. Y es que, bien saben, que se les
vigila y que por ende no quedará impune cualquier mal manejo que exista durante
su administración. De ahí la importancia de que existan organismos que informe
a la ciudadanía así como fiscalicen las acciones de los servidores y
funcionarios públicos de la Administración Federal. Algo que, ni el PRI ni el
PRD han querido hacer en sus Estados o en el Gobierno del Distrito Federal.
De esta forma, en los Estados están sujetos a la discrecionalidad con la
que se manejan los gastos de la Cuenta Pública. López Obrador, con su propuesta
que solo nos regresa al México de los años 70, sino que pone en riesgo el
dinero y patrimonio de los jubilados. También impide la participación de la
ciudadanía en la vida pública de México. Es un retroceso a la Democracia y el
regreso de las políticas que, provocaron en México, crisis, inflaciones,
devaluaciones, desempleo y la pérdida patrimonial y de valor de los activos de
millones de mexicanos, que con su trabajo y esfuerzo, forjaron un ahorro.


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