Cuando
el General Álvaro Obregón, siendo presidente, llamó a uno de sus colaboradores
con la finalidad de destituirle por corrupto, éste le pidió que si tenía
alguna prueba de lo que se le acusaba. El manco de Celaya le reviró con un “Te estoy acusando de ratero, más no te
estoy acusando de pendejo”. Frase que serviría siempre para distinguir los
abusos de los gobiernos revolucionarios.
Posteriormente,
en la Cámara de Diputados, el revolucionario Luis Cabrera redefinió el asunto
de lo jurídico al denunciar a unos diputados de saqueadores. Éstos le pidieron
pruebas, a lo que Cabrera les contestó; “Los
acuso de ladrones, no de pendejos”. Lo anterior fue una constante en los 70
años de gobiernos revolucionarios donde, además, “el que hacía la regla, hacía la trampa”.
En
el 2004, fueron transmitido por los noticiarios de la televisión abierta, una
serie de videos que mostraban al Secretario de Finanzas del Gobierno del
Distrito Federal malversando el dinero de los capitalinos en apuestas allá en
las Vegas. Posteriormente, otro video mostraría al Secretario Particular del
Jefe de Gobierno, René Bejarano, extorsionando al empresario Carlos Ahumada
Kurtz.
En
este último video sobresale como, el esposo de la actual senadora, Dolores
Padierna, pedía unas ligas para amarrar los billetes. Un tercer video, mostraba
al operador Carlos Imaz Gispert, esposo de la Secretaria del Medio Ambiente del
GDF, Claudia Sheinbaum, recibiendo dinero en circunstancias similares a las de
Bejarano. Él mismo avisó que éste sería mostrado al verse descubierto.
El
Jefe de Gobierno de ese entonces, el populista y demagogo Andrés Manuel López
Obrador, acusó a la mafia del poder encabezada por el expresidente Carlos
Salinas de Gortari, el panista Diego Fernández de Cevallos y al diputado Federico
Döring Casar, así como al empresario Carlos Ahumada, de realizar un compló
contra él. El hacerse la víctima le brindó puntos de popularidad.
Un
discurso retórico reiterativo y repetitivo que ha mantenido, no solamente desde
entonces, inclusive mucho antes y hasta hoy en día con un nuevo escándalo en el
que se le involucra. La candidata de MORENA a la alcaldía de los Choapas en
Veracruz, fue videograbada recibiendo medio millón de pesos a nombre del
presidente de su partido a inicios de esta semana.
Ni tardo ni perezoso, un Andrés
Manuel López Obrador, salió a decir que fue un “compló” de la mafia del poder para involucrarlo y bla, bla, bla. Lo cierto es que su
candidata del Movimiento de Regeneración Nacional fue agarrada con las manos en
la masa. Peor aún cuando dos días después se presentó en la fiscalía en un nada
barato Mercedes Benz a fin de presentar una denuncia.
Añadamos que, la candidata de
MORENA a la gubernatura del Estado de México, Delfina Gómez, reconoció que,
siendo alcaldesa de Texcoco, le descontaba el 10% de su sueldo a sus empleados para
financiar su campaña. No cabe duda que, a AMLO y a sus colaboradores, se les
acusa de saqueadores, pero también de pendejos, a diferencia de los
revolucionarios del siglo pasado.
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